![]() |
Enlace a Globovisión Aquí. |
| En estos momentos, usted visita nuestro foro. Esto sigifica que usted tiene acceso a ciertas áreas del foro, pero con limitaciones de acción. Si usted se une a nuestro foro podrá conformar su profile, enviar mensajes, votar en las encuestas . La registración es gratuita, rapida y fácil. Para nosotros es un placer que se nos una, de otro modo, le agradecemos su visita igualmente y esperamos contar con usted en nuestro colectivo. Si, usted nota que a nuestro lado hay un anuncio de viajes o envios a Cuba, sepa que es pura responsabilidad del servidor, por cuanto este foro es Free y no lucra con los anuncios. Nuestra linea política se sustentan en que los viajes a Cuba engrosan las arcas de los personeros de la dictadura y sus organos represivos, un dolar que usted deje en Cuba sirve para reprimir a nuestro pueblo. Join our community! If you're already a member please log in to your account to access all of our features: |
| YO SOY UN HOMBRE SINCERO... | |
|---|---|
| Topic Started: Friday Sep 18 2009, 05:29 PM (163 Views) | |
| LOURDES | Friday Sep 18 2009, 05:29 PM Post #1 |
![]()
Puntillazo
![]() ![]() ![]() ![]() ![]()
|
Poesía de José Martí Versos Sencillos-1891 I-YO SOY UN HOMBRE SINCERO... Yo soy un hombre sincero De donde crece la palma, Y antes de morirme quiero Echar mis versos del alma. Yo vengo de todas partes, Y hacia todas partes voy: Arte soy entre las artes, En los montes, monte soy. Yo sé los nombres extraños De las yerbas y las flores, Y de mortales engaños, Y de sublimes dolores. Yo he visto en la noche oscura Llover sobre mi cabeza Los rayos de lumbre pura De la divina belleza. Alas nacer vi en los hombros De las mujeres hermosas: Y salir de los escombros, Volando las mariposas. He visto vivir a un hombre Con el puñal al costado, Sin decir jamás el nombre De aquella que lo ha matado. Rápida, como un reflejo, Dos veces vi el alma, dos: Cuando murió el pobre viejo(*), Cuando ella me dijo adiós(**). Temblé una vez —en la reja, A la entrada de la viña,— Cuando la bárbara abeja Picó en la frente a mi niña. Gocé una vez, de tal suerte Que gocé cual nunca:—cuando La sentencia de mi muerte Leyó el alcalde llorando. Oigo un suspiro, a través De las tierras y la mar, Y no es un suspiro,—es Que mi hijo va a despertar. Si dicen que del joyero Tome la joya mejor, Tomo a un amigo sincero Y pongo a un lado el amor. Yo he visto al águila herida Volar al azul sereno, Y morir en su guarida La vibora del veneno. Yo sé bien que cuando el mundo Cede, lívido, al descanso, Sobre el silencio profundo Murmura el arroyo manso. Yo he puesto la mano osada, De horror y júbilo yerta, Sobre la estrella apagada Que cayó frente a mi puerta. Oculto en mi pecho bravo La pena que me lo hiere: El hijo de un pueblo esclavo Vive por él, calla y muere. Todo es hermoso y constante, Todo es música y razón, Y todo, como el diamante, Antes que luz es carbón. Yo sé que el necio se entierra Con gran lujo y con gran llanto. Y que no hay fruta en la tierra Como la del camposanto. Callo, y entiendo, y me quito La pompa del rimador: Cuelgo de un árbol marchito Mi muceta de doctor. (*) El padre de Martí quien murió el 9 de marzo de 1887, en Cuba. (**) Se refiere a la despedida de María Cristina Granados, "La niña de Guatemala |
CUBA EXIGE JUSTICIA
| |
![]() |
|
| Francés Alsacia | Sunday Oct 4 2009, 08:01 PM Post #2 |
![]()
Francés Alsacia
![]() ![]() ![]() ![]() ![]()
|
Mi querida Lourdes: Esos versos sencillos como les llamas, han dado la vuelta al mundo. Yo conocía sólo la canción. Cuando dices la niña de Guatemala, te refieres a esa que murió de amor? Cariños, Francés |
![]() http://istmocentroamericano.blogspot.com/ Errar es humano. Culpar a otros por los errores es aún más humano. | |
![]() |
|
| LOURDES | Tuesday Oct 6 2009, 11:26 AM Post #3 |
![]()
Puntillazo
![]() ![]() ![]() ![]() ![]()
|
![]() José Martí, gloria de las letras latinoamericanas, es uno de los poetas más originales de todos los tiempos. Hay en sus poemas belleza expresiva, audacia y maestría de la forma, amplitud temática, profundidad en los contenidos y un peculiar empleo del idioma. Numerosas son las ediciones que se han hecho, en Cuba y en el extranjero, de sus libros: Ismaelillo, Versos libres, y Versos sencillos. Para algunos críticos de Martí, los Versos Sencillos constituyen la más lograda expresión de la poética martiana. Pero para los devotos de Martí tienen otro mérito, y es el que son en su mayor parte autobiográficos. A continuación mostramos una seleccion de poemas. I Yo soy un hombre sincero De donde crece la palma, Y antes de morirme quiero Echar mis versos del alma. Yo vengo de todas partes, Y hacia todas partes voy: Arte soy entre las artes, En los montes, montes soy. Yo sé los nombres extraños De las yerbas y las flores, Y de mortales engaños, Y de sublimes dolores. Yo he visto en la noche oscura Llover sobre mi cabeza Los rayos de lumbre pura De la divina belleza. Alas nacer vi en los hombros De las mujeres hermosas: Y salir de los escombros, Volando las mariposas. He visto vivir a un hombre Con el puñal al costado, Sin decir jamás el nombre De aquella que lo ha matado. Rápida, como un reflejo, Dos veces vi el alma, dos: Cuando murió el pobre viejo, Cuando ella me dijo adiós. Temblé una vez -en la reja, A la entrada de la viña,- Cuando la bárbara abeja Picó en la frente a mi niña. Gocé una vez, de tal suerte Que gocé cual nunca: -cuando La sentencia de mi muerte Leyó el alcaide llorando. Oigo un suspiro, a través De las tierras y la mar, Y no es un suspiro, -es Que mi hijo va a despertar. Si dicen que del joyero Tome la joya mejor, Tomo a un amigo sincero Y pongo a un lado el amor. Yo he visto el águila herida Volar al azul sereno, Y morir en su guarida La víbora del veneno. Yo sé bien que cuando el mundo Cede, lívido, al descanso, Sobre el silencio profundo Murmura el arroyo manso. Yo he puesto la mano osada, De horror y júbilo yerta, Sobre la estrella apagada Qué cayó frente a mi puerta. Oculto en mi pecho bravo La pena que me lo hiere: El hijo de un pueblo esclavo Vive por él, calla y muere. Todo es hermoso y constante, Todo es música y razón, Y todo, como el diamante, Antes que luz es carbón. Yo sé que el necio se entierra Con gran lujo y con gran llanto.- Y que no hay fruta en la tierra Como la del camposanto. Callo, y entiendo, y me quito La pompa del rimador: Cuelgo de un árbol marchito Mi muceta de doctor. VI Si quieren que de este mundo Lleve una memoria grata, Llevaré, padre profundo, Tu cabellera de plata. Si quieren, por gran favor, Que lleve más, llevaré La copia que hizo el pintor De la hermana que adoré. Si quieren que a la otra vida Me lleve todo un tesoro, ¡Llevo la trenza escondida Que guardo en mi caja de oro! ![]() María García Granados IX Quiero, a la sombra de un ala, Contar este cuento en flor: La niña de Guatemala, La que se murió de amor. Eran de lirios los ramos, Y las orlas de reseda Y de jazmín: la enterramos En una caja de seda. ...Ella dio al desmemoriado Una almohadilla de olor: El volvió, volvió casado: Ella se murió de amor. Iban cargándola en andas Obispos y embajadores: Detrás iba el pueblo en tandas, Todo cargado de flores. ...Ella, por volverlo a ver, Salió a verlo al mirador: El volvió con su mujer: Ella se murió de amor. Como de bronce candente Al beso de despedida Era su frente ¡La frente Que más he amado en mi vida! ...Se entró de tarde en el río, La sacó muerta el doctor: Dicen que murió de frío: Yo sé que murió de amor. Allí, en la bóveda helada, La pusieron en dos bancos: Besé su mano afilada, Besé sus zapatos blancos. Callado, al oscurecer, Me llamó el enterrador: ¡Nunca más he vuelto a ver A la que murió de amor! XXIII Yo quiero salir del mundo Por la puerta natural: En un carro de hojas verdes A morir me han de llevar. No me pongan en lo oscuro A morir como un traidor: ¡Yo soy bueno, y como bueno Moriré de cara al sol! XXVI Yo que vivo, aunque me he muerto, Soy un gran descubridor, Porque anoche he descubierto La medicina de amor. Cuando al peso de la cruz El hombre morir resuelve, Sale a hacer bien, lo hace, y vuelve Como de un baño de luz. XXVII El enemigo brutal Nos pone fuego a la casa: El sable la calle arrasa, A la luna tropical. Pocos salieron ilesos Del sable del español: La calle, al salir el sol, Era un reguero de sesos. Pasa, entre balas, un coche: Entran, llorando, a una muerta: Llama una mano a la puerta En lo negro de la noche. No hay bala que no taladre El portón: y la mujer Que llama, me ha dado el ser: Me viene a buscar mi madre. A la boca de la muerte, Los valientes habaneros Se quitaron los sombreros Ante la matrona fuerte. Y después que nos besamos Como dos locos, me dijo: "¡Vamos pronto, vamos, hijo: La niña está sola: vamos!" XXX El rayo surca, sangriento, El lóbrego nubarrón: Echa el barco, ciento a ciento, Los negros por el portón. El viento, fiero, quebraba Los almácigos copudos; Andaba la hilera, andaba, De los esclavos desnudos. El temporal sacudía Los barracones henchidos: Una madre con su cría Pasaba, dando alaridos. Rojo, como en el desierto, Salió el Sol al horizonte: Y alumbró a un esclavo muerto, Colgado a un seibo del monte. Un niño lo vio: tembló De pasión por los que gimen: ¡Y, al pie del muerto, juró Lavar con su vida el crimen! XXXI Para modelo de un dios El pintor lo envió a pedir:- ¡Para eso no! ¡para ir, Patria, a servirte los dos! Bien estará en la pintura El hijo que amo y bendigo:- ¡Mejor en la ceja oscura, Cara a cara al enemigo! Es rubio, es fuerte, es garzón De nobleza natural: ¡Hijo, por la luz natal! ¡Hijo, por el pabellón! Vamos, pues, hijo viril: Vamos los dos: si yo muero, Me besas: si tú ... ¡prefiero Verte muerto a verte vil! XXXIV ¡Penas! ¿Quién osa decir Que tengo yo penas? Luego, Después del rayo, y del fuego, Tendré tiempo de sufrir. Yo sé de un pesar profundo Entre las penas sin nombres: ¡La esclavitud de los hombres Es la gran pena del mundo! Hay montes, y hay que subir Los montes altos; ¡después Veremos, alma, quién es Quien te me ha puesto al morir! XXXIX Cultivo una rosa blanca, En julio como en enero, Para el amigo sincero Que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca El corazón con que vivo, Cardo ni oruga cultivo: Cultivo la rosa blanca. XLI Cuando me vino el honor De la tierra generosa, No pensé en Blanca ni en Rosa Ni en lo grande del favor. Pensé en el pobre artillero Que está en la tumba, callado: Pensé en mi padre, el soldado: Pensé en mi padre, el obrero. Cuando llegó la pomposa Carta, en su noble cubierta, Pensé en la tumba desierta, No pensé en Blanca ni en Rosa. XLV Sueño con claustros de mármol Donde en silencio divino Los héroes, de pie, reposan: ¡De noche, a la luz del alma, Hablo con ellos: de noche! Están en fila: paseo Entre las filas: las manos De piedra les beso: abren Los ojos de piedra: mueven Los labios de piedra: tiemblan Las barbas de piedra: empuñan La espada de piedra: lloran: ¡Vibra la espada en la vaina! Mudo, les beso la mano. ¡Hablo con ellos, de noche! Están en fila: paseo Entre las filas: lloroso Me abrazo a un mármol: "¡Oh mármol, Dicen que beben tus hijos Su propia sangre en las copas Venenosas de sus dueños! ¡Que hablan la lengua podrida De sus rufianes! ¡Que comen Juntos el pan del oprobio, En la mesa ensangrentada! ¡Que pierden en lengua inútil El último fuego! ¡Dicen, Oh mármol, mármol dormido, Que ya se ha muerto tu raza!" Échame en tierra de un bote El héroe que abrazo: me ase Del cuello: barre la tierra Con mi cabeza: levanta El brazo, ¡el brazo le luce Lo mismo que un sol!: resuena La piedra: buscan el cinto Las manos blancas: ¡del soclo Saltan los hombres de mármol! |
CUBA EXIGE JUSTICIA
| |
![]() |
|
| LOURDES | Tuesday Oct 6 2009, 11:37 AM Post #4 |
![]()
Puntillazo
![]() ![]() ![]() ![]() ![]()
|
"ISMAELILLO Y VERSOS SENCILLOS", de José Martí (Cubano. 1853-1895) I S M A E L I L L O Hijo: Espantado de todo, me refugio en ti. Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti. Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en esa forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón. ¡Lleguen al tuyo! PRINCIPE ENANO Para un príncipe enano Se hace esta fiesta. Tiene guedejas rubias, Blancas guedejas; Por sobre el hombro blanco Luengas le cuelgan. Sus dos ojos parecen Estrellas negras: Vuelan, brillan, palpitan, Relampaguean! El para mí es corona, Almohada, espuela. Mi mano, que así embrida Potros y hienas, Va, mansa y obediente, Donde él la lleva. Si el ceño frunce, temo; Si se me queja, Cual de mujer, mi rostro Nieve se trueca; Su sangre, pues, anima Mis flacas venas: ¡Con su gozo mi sangre Se hincha, o se seca! Para un príncipe enano Se hace esta fiesta. ¡Venga mi caballero Por esta senda! ¡Entrese mi tirano Por esta cueva! Tal es, cuando a mis ojos Su imagen llega, Cual si en lóbrego antro Pálida estrella, Con fulgores de ópalo, Todo vistiera. A su paso la sombra Matices muestra, Como al Sol que las hiere Las nubes negras. ¡Heme ya, puesto en armas, En la pelea! Quiere el príncipe enano Que a luchar vuelva: ¡El para mí es corona Almohada, espuela! Y como el Sol, quebrando Las nubes negras, En banda de colores La sombra trueca, El, al tocarla, borda En la onda espesa Mi banda de batalla Roja y violeta. ¿Conque mi dueño quiere Que a vivir vuelva? ¡Venga mi caballero Por esta senda! ¡Entrese mi tirano Por esta cueva! ¡Déjenme que la vida A él, a él ofrezca! Para un príncipe enano Se hace esta fiesta. SUEÑO DESPIERTO Yo sueño con los ojos Abiertos, y de día Y noche siempre sueño. Y sobre las espumas Del ancho mar revuelto, Y por entre las crespas Arenas del desierto, Y del león pujante, Monarca de mi pecho, Montado alegremente Sobre el sumiso cuello. Un niño que me llama Flotando siempre veo! BRAZOS FRAGANTES Sé de brazos robustos, Blandos, fragantes; Y sé que cuando envuelven El cuello frágil, Mi cuerpo, como rosa Besada, se abre, Y en su propio perfume Lánguido exhálase. Ricas en sangre nueva Las sienes laten; Mueven las rojas plumas Internas aves; Sobre la piel, curtida De humanos aires Mariposas inquietas Sus alas baten; Savia de rosa enciende Las muertas carnes! Y yo doy los redondos Brazos fragantes, Por dos brazos menudos Que halarme saben, Y a mi pálido cuello Recios colgarse. Y de místicos lirios Collar labrarme! ¡Lejos de mí por siempre. Brazos fragantes! MI CABALLERO Por las mañanas Mi pequeñuelo Me despertaba Con un gran beso. Puesto a horcajadas Sobre mi pecho, Bridas forjaba Con mis cabellos. Ebrio él de gozo, De gozo yo ebrio, Me espoleaba Mi caballero: ¡Qué suave espuela Sus dos pies frescos! ¡Cómo reía Mi jinetuelo! Y yo besaba Sus pies pequeños. ¡Dos pies que caben En sólo un beso! MUSA TRAVIESA ¿Mi musa? Es un diablillo Con alas de ángel. ¡Ah, musilla traviesa. Que vuelo trae! Yo suelo, caballero En sueños graves, Cabalgar horas luengas Sobre los aires. Me entro en nubes rosadas. Bajo a hondos mares, Y en los senos eternos Hago viajes. Allí asisto a la inmensa Boda inefable, Y en los talleres huelgo De la luz madre: Y con ella es la oscura Vida, radiante Y a mis ojos los antros Son nidos de ángeles! Al viajero del cielo ¿Qué el mundo frágil? Pues ¿no saben los hombres Qué encargo traen? ¡Rasgarse el bravo pecho, Vaciar su sangre. Y andar, andar heridos Muy largo el valle. Roto el cuerpo en harapos. Los pies en carne, Hasta dar sonriendo -¡No en tierra! -exánimes! Y entonces sus talleres La luz les abre, Y ven lo que yo veo: ¿Qué el mundo frágil? Seres hay de montaña, Seres de valle, Y seres de pantano Y lodazales. De mis sueños desciendo. Volando vanse. Y en papel amarillo Cuento el viaje. Contándolo, me inunda Un gozo grave: Y cual si el monte alegre, Queriendo holgarse Al alba enamorando Con voces ágiles Sus hilillos sonoros Desanudase, Y salpicando riscos, Labrando esmaltes Refrescando sedientas Cálidos cauces, Echáralos risueños Por falda y valle, Así, al alba del alma Regocijándose, Mi espíritu encendido Me echa a raudales Por las mejillas secas Lágrimas suaves. Me siento, cual si en magno Templo oficiase; Cual si mi alma por mirra Vertiese al aire; Cual si en mi hombro surgieran Fuerzas de Atlante; Cual si el Sol en mi seno La luz fraguase: Y estallo, hiervo, vibro; Alas me nacen! Suavemente la puerta Del cuarto se abre, Y éntranse a él gozosos Luz, risas, aire. Al par da el Sol en mi alma Y en los cristales: ¡Por la puerta se ha entrado Mi diablo ángel! ¿Qué fue de aquellos sueños, De mi viaje, Del papel amarillo, Del llanto suave? Cual si de mariposas, Tras gran combate, Volaran alas de oro Por tierra y aire, Así vuelan las hojas Do cuento el trance. Hala acá el travesuelo Mi paño árabe; Allá monta en el lomo De un incunable; Un carcax con mis plumas Fabrica y átase; Un sílex persiguiendo Vuelca un estante, Y ¡allá ruedan por tierra Versillos frágiles, Brumosos pensadores, Lópeos galanes! De águilas diminutas Puéblase el aire: ¡Son las ideas, que ascienden, Rotas sus cárceles! Del muro arranca, y cíñese Indio plumaje: Aquella que me dieron De oro brillante Pluma, a marcar nacida Frentes infames De su caja de seda Saca, y la blande: Del Sol a los requiebros Brilla el plumaje, Que baña en áureas tintas Su audaz semblante. De ambos lados el rubio Cabello al aire, A mí súbito viénese A que lo abrace. De beso en beso escala Mi mesa frágil; ¡Oh, Jacob, mariposa, Ismaelillo, árabe! ¿Qué ha de haber que me guste Como mirarle De entre polvo de libros Surgir radiante, Y, en vez de acero, verle De pluma armarse, Y buscar en mis brazos Tregua al combate? Venga, venga, Ismaelillo; La mesa asalte, Y por los anchos pliegues Del paño árabe En rota vergonzosa Mis libros lance, Y siéntese magnífico Sobre el desastre Y muéstreme riendo, Roto el encaje -¡Qué encaje no se rompe En el combate!- Su cuello, en que la risa Gruesa onda hace! Venga, y por cauce nuevo Mi vida lance, Y a mis manos la vieja Péñola arranque, Y del vaso manchado La tinta vacie! ¡Vaso puro de nácar: Dame a que harte Esta sed de pureza: Los labios cánsame! ¿Son éstas que lo envuelven Carnes, o nácares? La risa, como en taza De ónice árabe, En su incólume seno Bulle triunfante: ¡Hete aquí, hueso pálido, Vivo y durable! Hijo soy de mi hijo! El me rehace! Pudiera yo, hijo mío, Quebrando el arte Universal, muriendo, Mis años dándote, Envejecerte súbito, La vida ahorrarte! Mas no: que no verías En horas graves Entrar el Sol al alma Y a los cristales! Hierva en tu seno puro Risa sonante: Rueden pliegues abajo Libros exanges: Sube, Jacob alegre, La escala suave: Ven, y de beso en beso Mi mesa asaltes: ¡Pues esa es mi musilla, Mi diablo ángel! ¡Ah, musilla traviesa, Qué vuelo trae! MI REYECILLO Los persas tienen Un rey sombrío; Los hunos foscos Un rey altivo; Un rey ameno Tienen los íberos; Rey tiene el hombre, Rey amarillo: ¡Mal van los hombres Con su dominio! Mas yo vasallo De otro rey vivo, Un rey desnudo, Blanco y rollizo: Su cetro -un beso! Mi premio -un mimo! Oh! cual los áureos Reyes divinos De tierras muertas, De pueblos idos -¡Cuando te vayas Llévame, hijo!- Toca en mi frente Tu cetro omnímodo; Ungeme siervo, Siervo sumiso: ¡No he de cansarme De verme ungido! ¡Lealtad te juro, Mi reyecillo! Sea mi espalda Pavés de mi hijo; Posa en mis hombros El mar sombrío: Muera al ponerte En tierra vivo: Mas si amar piensas El amarillo Rey de los hombres, ¡Muere conmigo! ¿Vivir impuro? ¡No vivas, hijo! PENACHOS VIVIDOS Como taza en que hierve De transparente vino En doradas burbujas El generoso espíritu; Como inquieto mar joven Del cauce nuevo henchido Rebosa, y por las playas Bulle y muere tranquilo; Como manada alegre De bellos potros vivos Que en la mañana clara Muestran su regocijo, Ora en carreras locas, O en sonoros relinchos, O sacudiendo el aire En crinaje magnífico; Así mis pensamientos Rebosan en mí vívidos, Y en crespa espuma de oro Besan tus pies sumisos, O en fúlgidos penachos De varios tintes ricos, Se mecen y se inclinan Cuando tú pasas -hijo! HIJO DEL ALMA ¡Tú flotas sobre todo, Hijo del alma! De la revuelta noche Las oleadas, En mi seno desnudo Déjante el alba; Y del día la espuma Turbia y amarga, De la noche revuelta Te echa en las aguas. Guardiancillo magnánimo, La no cerrada Puerta de mi hondo espíritu Amante guardas; Y si en la sombra ocultas Búscanme avaras, De mi calma celosas, Mis penas varias, En el umbral oscuro Fiero te alzas, Y les cierran el paso Tus alas blancas! Ondas de luz y flores Trae la mañana, Y tú en las luminosas Ondas cabalgas. No es, no, la luz del día La que me llama, Sino tus manecitas En mi almohada. Me hablan de que estás lejos: ¡Locuras me hablan! Ellos tienen tu sombra; ¡Yo tengo tu alma! Esas son cosas nuevas, Mías y extrañas Yo sé que tus dos ojos Allá en lejanas Tierras relampaguean, Y en las doradas Olas de aire que baten Mi frente pálida, Pudiera con mi mano, Cual si haz segara De estrellas, segar haces De tus miradas: ¡Tú flotas sobre todo, Hijo del alma! [/center |
CUBA EXIGE JUSTICIA
| |
![]() |
|
| LOURDES | Tuesday Oct 6 2009, 11:44 AM Post #5 |
![]()
Puntillazo
![]() ![]() ![]() ![]() ![]()
|
AMOR ERRANTE Hijo, en tu busca Cruzo los mares: Las olas buenas A ti me traen: Los aires frescos Limpian mis carnes De los ![]() De las ciudades; Pero voy triste Porque en los mares Por nadie puedo Verter mi sangre. ¿Qué a mí las ondas Mansas e iguales? ¿Qué a mí las nubes, Joyas volantes? ¿Qué a mí los blandos Juegos del aire? ¿Qué la iracunda Voz de huracanes? A éstos, ¡la frente Hecha a domarles! A los lascivos Besos fugaces De las menudas Brisas amables, Mis dos mejillas Secas y exanges, De un beso inmenso Siempre voraces! Y ¿a quién, el blanco Pálido ángel Que aquí en mi pecho Las alas abre Y a los cansados Que de él se amparen Y en él se nutran Busca anhelante? ¿A quién envuelve Con sus suaves Alas nubosas Mi amor errante? Libre de esclavos Cielos y mares, Por nadie puedo Verter mi sangre! Y llora el blanco Pálido ángel: ¡Celos del cielo Llorar le hacen, Que a todos cubre Con sus celajes! Las alas níveas Cierra, y ampárase De ellas el rostro Inconsolable: Y en el confuso Mundo fragante Que en la profunda Sombra se abre, Donde en solemne Silencio nacen Flores eternas Y colosales, Y sobre el dorso De aves gigantes Despiertan besos lnacabables, Risueño y vivo Surge otro ángel! SOBRE MI HOMBRO Ved: sentado lo llevo Sobre mi hombro: Oculto va, y visible Para mí sólo: El me ciñe las sienes Con su redondo Brazo, cuando a las fieras Penas me postro: Cuando el cabello hirsuto Yérguese y hosco, Cual de interna tormenta Símbolo torvo, Como un beso que vuela Siento en el tosco Cráneo: su mano amansa El bridón loco! Cuando en medio del recio Camino lóbrego, Sonrío, y desmayado Del raro gozo, La mano tiendo en busca De amigo apoyo, Es que un beso invisible Me da el hermoso Niño que va sentado Sobre mi hombro. TABANOS FIEROS ¡Venid, tábanos fieros, Venid, chacales, Y muevan trompa y diente Y en horda ataquen, Y cual tigre a bisonte Sítienme y salten! Por aquí verde envidia! Tú, bella carne, En los dos labios muérdeme: Sécame, mánchame! Por acá, los vendados Celos voraces! Y tú, moneda de oro Por todas partes! De virtud mercaderes, Mercadeadme! Mató el Gozo a la Honra: Venga a mí, y me mate! Cada cual con sus armas Surja y batalle: El placer, con su copa: Con sus amables Manos, en mirra untadas, La virgen ágil; Con su espada de plata, El diablo bátame: La espada cegadora No ha de cegarme! Asorde la caterva De batallantes: Brillen cascos plumados Como brillasen Sobre montes de oro Nieves radiantes: Como gotas de lluvia Las nubes lancen Muchedumbre de aceros Y de estandartes: Parezca que la tierra, Rota en el trance Cubrió su dorso verde De áureos gigantes: Lidiemos, no a la lumbre del sol suave. Sino al funesto brillo De los cortantes Hierros: rojos relámpagos La niebla tajen: Sacudan sus raíces Libres los árboles: Sus faldas trueque el monte En alas ágiles: Clamor óigase, como Si en un instante Mismo, las almas todas Volando ex-cárceres. Rodar a sus pies vieran Su hopa de carnes: Cíñame recia veste De amenazantes Astas agudas: hilos tenues de sangre Por mi piel rueden leves Cual rojos áspides: Su diente en lodo afilen Pardos chacales: Lime el tábano terco Su aspa volante: Muérdame en los dos labios La bella carne: Que ya vienen, ya vienen Mis talismanes. Como nubes vinieron Esos gigantes: ¡Ligeros como nubes Volando iránse! La desdentada envidia Irá, secas las fauces. Hambrienta, por desiertos Y calcinados valles, Royéndose las mondas Escuálidas falanges; Vestido irá de oro El diablo formidable, En el cansado puño Quebrada la tajante; Vistiendo con sus lágrimas Irá, y con voces grandes De duelo, la Hermosura Su inútil arreaje: Y yo en el agua fresca De algún arroyo amable Bañaré sonriendo Mis hilillos de sangre. Ya miro en polvareda Radiosa evaporarse Aquellas escamadas Corazas centelleantes: Las alas de los cascos Agítanse, debátense, Y el casco de oro en fuga Se pierde por los aires. Tras misterioso viento Sobre la hierba arrástranse, Cual sierpes de colores, Las flámulas ondeantes. Junta la tierra súbito Sus grietas colosales Y echa su dorso verde Por sobre los gigantes: Corren como que vuelan Tábanos y chacales, Y queda el campo lleno De un humillo fragante. De la derrota ciega Los gritos espantables Escúchanse, que evocan Callados capitanes; Y mésase soberbia El áspero crinaje, Y como muere un buitre Expira sobre el valle: En tanto, yo a la orilla De un fresco arroyo amable, Restaño sonriendo Mis hilillos de sangre. No temo yo ni curo De ejércitos pujantes, Ni tentaciones sordas, Ni vírgenes voraces: EI vuela en torno mío, El gira, él para, él bate; Aquí su escudo opone; Allí su clava blande; A diestra y a siniestra Mandobla, quiebra, esparce; Recibe en su escudillo Lluvia de dardos hábiles; Sacúdelos al suelo, Bríndalo a nuevo ataque, ¡Ya vuelan, ya se vuelan Tábanos y gigantes! Escúchase el chasquido De hierros que se parten; Al aire chispas fúlgidas Suben en rubios haces; Alfómbrase la tierra De dagas y montantes; ¡Ya vuelan, ya se esconden Tábanos y chacales! El como abeja zumba, El rompe y mueve el aire, Detiénese, ondea, deja Rumor de alas de ave: Ya mis cabellos roza Ya sobre mi hombro párase; Ya a mi costado cruza; Ya en mi regazo lánzase; ¡Ya la enemiga tropa Huye, rota y cobarde! ¡Hijos, escudos fuertes, De los cansados padres! ¡Venga mi caballero, Caballero del aire! ¡Véngase mi desnudo Guerrero de alas de ave, Y echemos por la vía Y con sus aguas frescas Bañe mi hilo de sangre! ¡Caballeruelo mío! ¡Batallador volante! TORTOLA BLANCA El aire está espeso La alfombra manchada, Las luces ardientes, Revuelta la sala; Y acá entre divanes Y allá entre otomanas, Tropiézase en restos De tules, o de alas! Un baile parece De copas exhaustas! Despierto está el cuerpo, Dormida está el alma! ¡Qué férvido el valse! ¡Qué alegre la danza! ¡Qué fiera hay dormida Cuando el baile acaba! Detona, chispea, Espuma, se vacia, Y expira dichosa La rubia champaña: Los ojos fulguran, Las manos abrasan De tiernas palomas Se nutren las águilas; Don Juanes lucientes Devoran Rosauras; Fermenta y rebosa La inquieta palabra; Estrecha en su cárcel La vida incendiada, En risas se rompe Y en lava y en llamas; Y lirios se quiebran, Y violas se manchan, Y giran las gentes, Y ondulan y valsan; Mariposas rojas Inundan la sala, Y en la alfombra muere La tórtola blanca. Yo fiero rehuso La copa labrada; Traspaso a un sediento La alegre champaña; Pálido recojo La tórtola hollada; Y en su fiesta dejo Las fieras humanas; Que el balcón azotan Dos alitas blancas Que llenas de miedo Temblando me llaman. VALLE LOZANO Dígame mi labriego ¿Cómo es que ha andado En esta noche lóbrega Este hondo campo? Dígame ¿de qué flores Untó el arado, Que la tierra olorosa Trasciende a nardos? Dígame ¿de qué ríos Regó este prado, Que era un valle muy negro Y ora es lozano? Otros, con dagas grandes Mi pecho araron: Pues ¿qué hierro es el tuyo Que no hace daño? Y esto dije, y el niño Riendo me trajo En sus dos mano blancas Un beso casto. MI DESPENSERO ¿Qué me das? ¿Chipre? Yo no lo quiero: Ni rey de bolsa Ni posadéros Tienen del vino Que yo deseo; Ni es de cristales De cristaleros La dulce copa En que lo bebo. Mas está ausente Mi despensero Y de otro vino Yo nunca bebo. ROSILLA NUEVA ¡Traidor! ¿Con qué arma de oro Me has cautivado? Pues yo tengo coraza De hierro áspero. Hiela el dolor: el pecho Trueca en peñasco. Y así como la nieve, Del Sol al blando Rayo, suelta el magnífico Manto plateado, Y salta en hilo alegre Al valle pálido, Y las rosillas nuevas Riega magnánimo; Así, guerrero fúlgido, Roto a tu paso, Humildoso y alegre Rueda el peñasco; Y cual lebrel sumiso Busca saltando A la rosilla nueva Del valle pálido. [/center |
CUBA EXIGE JUSTICIA
| |
![]() |
|
| 1 user reading this topic (1 Guest and 0 Anonymous) | |
| « Previous Topic · RINCÓN POÉTICO · Next Topic » |







![]](http://209.85.122.89/static/1/pip_r.png)
CUBA EXIGE JUSTICIA








4:47 AM Nov 26