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“El hijo de un pueblo prostituido y sin derechos, no puede sin deshonra personal, poner el pie en la casa, confesa o disimulada, de las personas o sociedades que representen al gobierno que prostituye a su pueblo y conculca sus derechos… Mientras un pueblo no tenga conquistados sus derechos, el hijo suyo que pisa en son de fiesta la casa de los que se lo conculcan, es enemigo de su pueblo.”

José Martí, en Patria, el 11 de noviembre de 1892.


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La Navidad, origen, significado
Topic Started: Wednesday Nov 22 2006, 01:54 PM (33,254 Views)
LOURDES
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Los adornos que sirven para adornar los árboles de Navidad fueron creadas en el siglo XVIII por los sopladores de vidrio de Bohemia. Todos ellos guardan una significación especial relacionada con la Natividad de Cristo, que es precismente aquello que se conmemora en la Navidad.

A continuación te describimos los más significativos de estos adornos, explicándote su origen o su significado.

Coronas:

Las coronas navideñas son signo de dignidad y poder. Acostumbran a ponerse en la entrada de las casas para mostrar esa dignidad de la familia que las habita.

Pero la corrona que procede del Norte (países escandinavos, Alemania), tiene además raíces simbólicas universales: la luz como salvación, el verde como vida, forma redonda como eternidad. Simbolismos que se vieron muy coherentes con el misterio de la Navidad cristiana y que pasaron fácilmente a los países del sur.

Figuras de ángeles:

Los ángeles simbolizan el amor, la bondad, la misericordia. Ellos son los encargados de hacer de mensajeros entre el cielo y la tierra.

En esta época se conmemora la aparición del ángel Gabriel a María. Al ángel Gabriel lo conocemos como el ángel de la Anunciación, pues le anunció a María en esta aparición, que ella había sido escogida por el Señor para que diera a luz su hijo. Por eso en Navidad, Navidad se le recuerda y se le rinde homenaje con su imagen en el árbol de navidad o en el nacimiento.

Estrellas:

Nos recuerdan a la estrella que llevó a los Reyes Magos desde Oriente hasta el pesebre donde nació Jesús. Lo mismo que los estos Reyes Magos sabían que esa luz anunciaba la llegada del Mesías y el nacimiento de una nueva era, las estrellas simbolizan para nosotros la esperanza y los ideales para alcanzar una vida mejor.

Velas:

Según se relata en las escrituras la Virgen María alumbró a Jesús en un pesebre, sin luz alguna. Por esto en muchos hogares se prenden velas y faroles, en puertas y ventanas para conmemorar aquella fecha tan señalada.

Pero también desde tiempos primitivos se encendían en las largas noches de invierno para ahuyentar a los malos espíritus. Hoy las velas representan un elemento capaz de iluminar, purificar y fecundar nuevas ilusiones y esperanzas de paz.

Campanas:

Lo mismo que las velas ahuyentan a los malos espíritus. Para los cristianos hacen un recordatorio a la oración y la meditación.

Tarjetas de Navidad:

La felicitación de las fiestas navideñas con tarjetas postales requiere un capítulo especial por su relevancia y popularidad. Si desea consultarlo pulse aquí.

El muérdago:

Para los antiguos Druidas, que eran unos sacerdotes y magos Celtas, el muérdago era una planta mágica que utilizaban para protegerse de los rayos, de la maldad, de las enfermedades, para ayudar a las mujeres a la concepción y hasta para hacerse invisibles. Con los años, esa creencia de poderes mágicos fue pasando de generación a generación y se cree que fueron los italianos quienes por primera vez anunciaron el poder que esta planta tiene en el amor. Según la leyenda, en época de Navidad si te encuentras debajo de un muérdago deberás darle un beso a la persona amada para que corras con mucha suerte y amor eterno.

Los colores de la Navidad (rojo y verde):

El verde es el color que tiene el árbol de Navidad y el rojo es el color característico de Papa Noel. Estos colores se conjugaron para simbolizar el nacimiento de Cristo y la llegada de días llenos de felicidad y regalos.

El tió o tronco de navidad:

Es la tradición más antigua que se conserva en relación a los rituales propiciatorios del solsticio de invierno.Es una tradición rural que aún pervive en muchos lugares de España, Francia, Inglaterra y países eslavos. La antigua costumbre consistía en encender un tronco con un fragmento de su predecesor que se guardaba durante todo el año, protegiendo de esta forma la vivienda contra el demonio, rayos e incendios.

Actualmente es más bien una fiesta infantil. Se conserva sobre todo en Cataluña. El "Tió" es un tronco de madera descansa en un rincón de la sala tapado con una tela, durante los días previos a Navidad. A algunos troncos se les dibujan una cara y patitas. Los chicos lo miran y se ponen nerviosos porque saben que para la Nochebuena se llenará misteriosamente de regalos y golosinas. La noche de Navidad se le golpea con un palo a la vez que se le canta una canción y el Tió "caga" regalos. Antiguamente "cagaba" los dulces de Navidad, en la actualidad "caga" chucherías, juguetes..

Botitas, medias o calcetines:

La leyenda dice que el Viejo Pascuero vió muy triste a un campesino en su humilde hogar y le tiró por su chimenea una reluciente monedita de oro y ésta cayó en su media roja que estaba colgada cerca del fogón. La primera mención que se hizo de estos elementos de Navidad fue a finales del siglo XIX, cuando el ilustrador Thomas Nast las retrató en alguna de sus obras pictóricas.

Por ello dejamos nuestras botitas con la alegórica esperanza que Papa Noel deje caer alguna monedita en la bota de alguno de nosotros.

Herraduras:

Se les reconoce el poder de proteger y dar suerte. De ahí que arrojar una herradura por encima de nuestra cabeza, hacia atrás, sea considerado de buena suerte.

Manzanas, bolas y zuecos:

Las manzanas, casi siempre de color rojo, representan un elemento mágico dotado de capacidad propiciatoria para lograr la abundancia de todo aquello que nos es imprescindible: salud, dinero, paz, amor, etc... Las bolas y los zuecos son igualmente trucos propiciatorios ancestrales.

Piñas:

Representan la inmortalidad y son un signo de esperanza en el futuro.

Flor de Navidad:

La Flor de Navidad es también conocida como en algunos países como la Nochebuna, siendo originaria de Centroamérica y algunas regiones subtropicales. Tiene grandes pétalos rojos grandes y puedes ver un dibudo de una de ellas en la parte superior de esta página, a ambos lados del título.
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LOURDES
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El significado de la navidad

Según el diccionario la Navidad significa nacimiento o natividad, es también la fiesta cristiana más importante junto con la Pascua.


Pero.... ¿Qué es para tí la navidad?.
A esta fecha tan especial le puedes dar tantos significados como encontrar diversas formas de prepararte para recibirla. Para unos tal vez le recuerda que es en ese tiempo cuando reciben sus aguinaldos, para otros quizás sean vacaciones; los peques la relacionan con que no van a la escuela, posadas y regalos, los chavos piensan en los intercambios y fiesta; y para muchos otros, la excelente oportunidad para ver a los parientes lejanos, olvidarse de la dieta y compartir con ellos una deliciosa cena, acompañados por un buen vino.


Ahora ¿Cómo te preparas para recibir la navidad? . Tal vez desde antes compras el material para realizar tus propios adornos navideños o prefieres comprarlos hechos, te vas al centro comercial por el árbol de moda o te decides por uno natural, adquieres el mejor nacimiento y forras de foquitos tu casa, ahh!! sin olvidar claro, adelantarle a la larga lista de regalos para toda la familia, amigos y conocidos.

Uff!! ¿Si que es una época en que las actividades aumentan y se complican un poco verdad?

Entonces.... ¿Este es el significado que para tí tiene la navidad y la forma de prepararte para recibirla, o lo haces así por costumbre?.

Porque si es así, entonces cuidado, ya que esta costumbre puede llegar a tener una fuerza superficial muy considerable.

Mejor que te parece si juntos hacemos el intento, aunque sea por esta ocasión, de darle un significado diferente a esta navidad y nos preparamos para recibirla de otra manera.

Comenzemos por desempolvar la mente para recordar en realidad que y para quien estamos haciendo todo esto.
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FELIZ NAVIDAD
Para Todos en el Foro
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LOURDES
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LOURDES
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Navidad (latín: nativitas, 'nacimiento' )? es una de las fiestas más importantes del Cristianismo, junto con la Pascua y Pentecostés, que celebra el nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana; y el 7 de enero en otras Iglesias Ortodoxas, ya que no aceptaron el calendario juliano, que reformó el Papa Gregorio XIII.

Los angloparlantes utilizan el término Christmas, cuyo significado es ‘misa (mass) de Cristo’. En algunas lenguas germánicas, como el alemán, la fiesta se denomina Weihnacht, que significa ‘noche de bendición’. Las fiestas de la Navidad se proponen, como su nombre indica, celebrar la natividad (o sea, el nacimiento) de Jesús de Nazaret en este Mundo.

Tabla de contenidos [ocultar]
1 Historia
1.1 Fiestas no cristianas del 25 de diciembre
1.2 Formación de la Navidad como fiesta cristiana
1.3 Adopción de la fecha de Navidad como 25 de diciembre
2 Cálculo de la fecha de Navidad según los Evangelios
3 Celebración litúrgica
3.1 En la Iglesia Católica
3.2 En las Iglesias Ortodoxas
3.3 En el Protestantismo
4 Tradiciones navideñas
5 Personajes míticos de la Navidad cristiana
6 La Navidad en la actualidad
7 La Navidad en las artes, la televisión y el cine
7.1 En el Arte
7.2 En la Pintura
7.3 En Televisión
7.4 En Cine
7.5 En Música
8 Véase también
9 Enlaces externos
10 Notas

Historia
Aunque para algunos historiadores la celebración de la Navidad histórica debería situarse en primavera (entre abril y mayo), y para otros, siguiendo el relato de Lucas 2:8, que indica que la noche del nacimiento de Jesús, los pastores cuidaban los rebaños al aire libre y que el cielo estaba lleno de estrellas, es poco probable que este acontecimiento hubiera ocurrido en el invierno, las Iglesia cristianas mantienen el 25 de diciembre como fecha convencional, puesto que en la primavera la Iglesia celebra la Pascua.


Fiestas no cristianas del 25 de diciembre
Los orígenes de la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia y Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros. Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.


Alegoría de Cristo en forma del dios solar Helios o Sol Invicto Conduciendo su carroza. Mosaico del siglo III d.C. de las grutas vaticanas en la Basílica de San Pedro en el techo de la tumba del Papa Julio I.Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del "Natalis Solis Invicti" o "Nacimiento del Sol invicto". Asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron bruma; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a.C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Otro festival romano llamado Saturnalia, en honor a Saturno, duraba cerca de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y se utilizan para establecer un acoplamiento entre los dos días de fiesta.
Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa.
Los mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario. "Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas, los primeros evangelizadores, los religiosos agustinos, promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole características cristianas."

Los aztecas también celebraban el nacimiento de uno de sus dioses en invierno: Huitzilopochtli.Tal y como comenta Isaac Asimov en su guía de la Biblia: “Podría ensamblar el cristianismo sin sobrepasar su felicidad de Saturnalia. Era solamente necesario que ellos justamente saluden el nacimiento del hijo en vez que el del Sol”.Por lo que la Navidad cristiana no es imitación, ni parodia de estas fiestas no cristianas del nacimiento de los dioses solares; como si los dioses no cristianos y Jesucristo hubieran nacido el mismo día.


Formación de la Navidad como fiesta cristiana
Según la Enciclopedia Católica, la Navidad no está incluida en la lista de festividades cristianas de Ireneo ni en la lista de Tertuliano acerca del mismo tema, las cuales son las listas más antiguas que se conocen. Orígenes, incluso se opuso a celebrar los nacimientos:

"No vemos en las Escrituras que nadie haya guardado una fiesta ni celebrado un gran banquete el día de su natalicio. Solo los pecadores (como el Faraón y Herodes) celebraban con gran regocijo el día en que nacieron en este mundo".[1]
La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos” asignan no sólo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 25 pachon (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto. Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae.

El papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre, lo cual fue decretado por el papa Liberio en 354. La primera mención de un banquete de Navidad en tal fecha en Constantinopla, data del 379, bajo Gregorio Nacianceno. La fiesta fue introducida en Antioquía hacia el 380. En Jerusalén, Egeria, en el siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación, cuarenta días después del 6 de enero, que debe haber sido la fecha de celebración del nacimiento. El banquete de diciembre alcanzó Egipto en el siglo V.


Adopción de la fecha de Navidad como 25 de diciembre

Un árbol de Navidad en Chile.En Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre[2] , aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde diez años antes.

En el Imperio Romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertir al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha.

Algunos eruditos mantienen que el 25 de diciembre fue adoptado solamente en el siglo cuarto como día de fiesta cristiano después de que el emperador romano Constantino convertido al cristianismo para animar un festival religioso común para los cristianos y los paganos. La lectura atenta de expedientes históricos indica que la primera mención de tal banquete en Constantinopla no sucedió sino hasta el 379, bajo san Gregorio Nacianceno. En Roma, puede ser confirmado solamente cuando se menciona un documento aproximadamente del año 350, pero sin ninguna mención de la sanción por el emperador Constantino.

Durante la Reforma protestante, la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibido por algunas Iglesias protestantes hasta pasado el siglo XIX, debido a su relación con el catolicismo, como hacen actualmente los Testigos de Jehová. Los primeros cristianos celebraban principalmente la Epifanía, cuando los Reyes Magos visitaron al Niño Jesús. (Esto todavía se celebra en Argentina, Armenia, España, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, México, Uruguay y Venezuela). Para las Iglesias Orientales la Epifanía es más importante que la Natividad, ya que es ese día cuando se da a conocer al mundo, en la persona de los extranjeros.

Algunas tradiciones de la Navidad, particularmente las de Escandinavia, tienen su origen en la celebración germánica de Yule, como son el árbol de Navidad. Allí la Navidad se conoce como Yule (o jul).


Cálculo de la fecha de Navidad según los Evangelios
Algunos expertos han intentado calcular la fecha del nacimiento de Jesús tomando a la Biblia como fuente, pues en Lucas 1:5-8 afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, Zacarías su padre, sacerdote del grupo de Abdías, oficiaba en el Templo de Jerusalén y, según Lucas 1:24-36 Jesús nació aproximadamente seis meses después de Juan. 1Cronicas 24:7-19 indica que había 24 grupos de sacerdotes que servían por turnos en el templo y al grupo de Abdías le correspondía el octavo turno.

Contando los turnos desde el comienzo del año, al grupo de Abdías le correspondió servir a comienzos de junio (del 8 al 14 del tercer mes del calendario lunar hebreo). Siguiendo esta hipótesis, si los embarazos de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de Lucas 2:8 según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual difícilmente podría haber ocurrido diciembre.

Como los turnos eran semanales, tal y como lo confirman los rollos del Mar Muerto, descubiertos en Qumrán, cada grupo servía dos veces al año y nuevamente le correspondía al grupo de Abdías el turno, a finales de septiembre (del 24 al 30 del octavo mes judío)[3] . Si se toma esta segunda fecha como punto de partida, Juan habría nacido a finales de junio y Jesús a finales de diciembre. Así algunos de los primeros escritores cristianos (Juan Crisóstomo, 347-407) enseñaron que Zacarías recibió el mensaje acerca del nacimiento de Juan en el día del Perdón, el cual llegaba en septiembre u octubre. Por otra parte, según los historiadores, cuando el Templo fue destruido en el año 70, el grupo sacerdotal de Joyarib estaba sirviendo. Si el servicio sacerdotal no fue interrumpido desde el tiempo de Zacarías hasta la destrucción del templo, este cálculo tiene al turno de Abdías en la primera semana de octubre, por lo que algunos creen que el 6 de enero puede ser el día correcto.

En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirmo que "Nuestro Señor fue concebido el 8 de las calendas de abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la Pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día en que murió". Si fue concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría nueve meses después, es decir, el 25 de diciembre[4] .


Celebración litúrgica

En la Iglesia Católica
Para el catolicismo la Navidad no solo es un día de fiesta, sino una temporada de fiestas, y de la misma forma que la Pascua, contiene un tiempo de preparación, llamado Adviento, que inicia cuatro domingos antes del 25 de diciembre. Por esto la liturgia católica llama a esta fiesta La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

Es costumbre que se celebren varias misas en Navidad, con distinto contenido según su horario. Así, la noche anterior (24 de diciembre: Nochebuena) aunque sea domingo, se reza la famosa Misa de Gallo o Misa de Medianoche; en algunos lugares hay incluso una Misa de la Aurora que se celebra precisamente al amanecer del 25 de diciembre; y la Misa de Mediodía, en la que es costumbre que antes o después de ella, el Papa dé un mensaje de Navidad a todos los fieles del mundo, este mensaje es conocido como Urbi et Orbi (en latín: a la Ciudad de Roma y al Mundo).


Algunos ortodoxos celebran la Navidad junto con la Epifanía.Adoración de los Magos de Oriente y los pastores.Posterior a la celebración del 25 de diciembre de Navidad, tienen lugar las fiestas de san Esteban (mártir) (26 de dic.), san Juan Evangelista (27 de dic.), los Santos Inocentes (28 de dic.), la Sagrada Familia (domingo siguiente a la Navidad o 29 de dic. si Navidad cae en domingo), María Madre de Dios (1 de enero) y la Epifanía (2° domingo después de Navidad).

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En las Iglesias Ortodoxas
Las Iglesias Orientales por no aceptar el calendario propuesto por el papa Gregorio XIII, estas aun usan el calendario juliano y por lo tanto la Navidad la celebran en fecha distinta: el 7 de enero. Aunque la Iglesia Armenia la celebra el 6 de enero, junto con la Epifanía.

Se exceptúan las Iglesias de Alejandría, Rumania, Bulgaria, Albania, Finlandia, Grecia y Chipre; que sí festejan Navidad el día 25 de diciembre.

Cabe señalar que en Belén, ciudad de nacimiento de Jesucristo, la Navidad se celebra dos veces. Pues la Basílica de la Natividad es administrada por la Iglesia Católica que celebra Navidad el 25 de diciembre; y la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén que la celebra el 6 de enero.

En esa iglesia, contiene una caverna subterránea con un altar sobre el lugar en el que se dice que nació Jesús. El punto exacto está marcado por un agujero en medio de una estrella de plata de 14 puntas rodeada por lámparas de plata.


En el Protestantismo
Aunque hasta el siglo XIX algunas Iglesias protestantes dejaron de celebrar Navidad, para desligarse del Catolicismo[5] , la mayoría, comenzando por Lutero, continuaron celebrándola el 25 de diciembre. En Estados Unidos compartieron la Navidad católicos y protestantes desde 1607, año en que se celebró por primera vez esa fiesta en Norteamérica[6] .

La Navidad es celebrada por la mayoría de los cristianos, con algunas excepciones, como la de los Testigos de Jehová y otras confesiones protestantes que consideran que, al no indicar la Biblia la fecha del nacimiento de Jesucristo ni ordenar celebrarla, no hay razón para celebrar o crear una fiesta por ese motivo.


Tradiciones navideñas
La Navidad es la fiesta cristiana más popularizada, pese a que la Iglesia considera que es más importante la Pascua. Y por tal motivo es la que contiene más tradiciones:


Las tres figuras básicas del belén tradicional forman el llamado Misterio de Navidad (de izquierda a derecha, San José Obrero, el Niño Jesús y la Vírgen María).La Cena de Navidad, consiste en un banquete a medianoche, en honor del nacimiento de Cristo que tuvo lugar a esa hora; de manera parecida al banquete judío del Pésaj. Tradicionalmente se come pavo, bacalao y otros platillos, dependiendo del lugar en que se celebre o las tradiciones de la familia.
Los Belenes o Nacimientos consisten en la representación del nacimiento de Jesucristo, mediante una maqueta de Belén y sus alrededores, en la que las figuras principales son el establo en donde nació Cristo, la Sagrada Familia, los animales y los pastores. Según la tradición san Francisco de Asís fue su inventor.
Los Villancicos canciones o cantos alusivos al nacimiento de Cristo o a la Sagrada Familia. Algunos como Noche de Paz tienen versiones en varios idiomas o ritmos, con el mismo o distinto nombre.
Las Posadas son una serie de fiestas populares que recuerdan el trayecto de san José y la Virgen María para llegar a Belén. Estas celebraciones tienen lugar del 16 al 24 de diciembre en México y Colombia. En este último país, generalmente las familias se reunen de a 20 o 30 personas a leer la novena, comer cosas típicas de Navidad, como buñuelos, o natilla, y cantar villancicos, ademas de divertirse, y hacer juegos variados.
El Árbol de Navidad consiste en un árbol de conífera adornado con esferas de colores, cintas brillantes, estrellas, etc. Su estructura es parecida a la de la rama veracruzana, que también se lleva a cabo en las fiestas decembrinas, pero que no cumple la misma función de adorno.
La Flor de Nochebuena es una flor de origen mexicano de uso decorativo de las fiestas decembrinas.
Las Tarjetas navideñas: También es costumbre que además de los regalos, se intercambien postales o tarjetas de felicitación por motivo de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Esta costumbre fue creada por el londinense John Callcott Horsley en 1843.

Personajes míticos de la Navidad cristiana

Dedek Mraz, la versión del Papá Noel en EsloveniaEs frecuente en algunos países esté la tradición de que algún personaje o personajes, visita a los niños para dejarles regalos bajo el árbol de Navidad. Los más conocidos son:

Olentzero en el País Vasco
Tió de Nadal en Cataluña
Santa Claus o Papá Noel en EEUU y el Norte de Europa, aunque la expansión comercial de Estados Unidos, ha convertido a Santa Claus en el personaje central de la Navidad en todo el mundo, y ha desplazado el sentido religioso de esta fiesta por el sentido más comercial actual.
Los Reyes Magos en España, Portugal y gran parte de Latinoamérica son los encargados de darles regalos a los niños el 6 de enero (Fiesta de la Epifanía).
Carbonilla es el encargado de dar carbón en vez de un regalo a los niños que se portaron mal. Para algunos es acompañante de los Reyes Magos, y para otros, de Santa Claus.
Los Bendegums son duendes de la mitología popular navideña.

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Regalos navideños bajo el árbol
La Navidad en la actualidad
Pese al origen cristiano de la Navidad, esta fiesta ha perdido su carácter religioso para convertirse en una simple celebración de convivencia familiar, debido en gran medida a la mercadotecnia y a la popularidad de esta celebración.

Es desde el siglo XIX es cuando la Navidad empieza a popularizarse con el carácter que tiene hoy día, pues en ese siglo se popularizó la costumbre del intercambio de regalos, se creó a Santa Claus y regalar tarjetas de Navidad. Costumbres que con el tiempo la mercadotecnia (en especial la norteamericana) aprovecharía para expander la Navidad por el mundo dándole un carácter distinto al religioso, y con temas que poco o nada tienen que ver con la verdadera celebración navideña, tal y como sucede con los osos polares, pingüinos y focas de la Coca-Cola.

Por tal razón la Navidad no solo es celebrada por cristianos, pues incluso los no cristianos y algunos ateos celebran Navidad, como mera celebración de convivencia.


La Navidad en las artes, la televisión y el cine

En el Arte
Muchas historias ficticias navideñas se recrean con temas de esperanza o relatos milagrosos. Varios han llegado a ser parte de la tradición local navideña.

Entre los más populares están el ballet de Tchaikovsky, El Cascanueces y la novela de Charles Dickens, Cuento de Navidad (en inglés: A Christmas Carol). Estos a su vez han sido llevados al cine o televisión, con adaptaciones a algún programa en especial o sin ellas.

En la Pintura
Las representaciones de la Navidad varían, pues van desde las representaciones del nacimiento de Cristo, hasta imágenes de eventos navideños.

Entre las pinturas del nacimiento de Cristo, se encuentran las que representan la adoración de los pastores o la de los Reyes Magos. Y entre alguno sus exponentes están: Fra Filippo Lippi, Fra Angelico, Sandro Botticelli, El Greco, entre muchos otros. Y Andrei Rubliov y Kiko Argüello en iconos.

En cuanto a las otras imágenes navideñas, se encuentran carteles, timbres postales, tarjetas, etc.


En Televisión
Desde la década de 1980 numerosas series de TV han sacado al aire en su momento capítulos especiales de Navidad.

Las series animadas o caricaturas como Los Simpson, Winnie Pooh, Peanuts, etc. Algunos incluso son parte de la historia misma, en lugar de solo ser un capítulo especial. Incluso algunos animes japoneses tienen algún capítulo navideño, como Love Hina y Ranma 1/2

En México, Televisa sacó al aire tres telenovelas con temática navideña: Un Cuento de Navidad (1999), Rayito de Luz (2000) y Navidad sin fin (2001).

En la Gran Bretaña y los países de la Commonwealth existe la tradición de que la Reina Isabel II dirija un mensaje de Navidad a las 3 de la tarde, transmitido por televisión.


En Cine
En cine las películas con temática navideña pueden ser categorizadas en dos:

Los filmes relacionados con la historia del nacimiento de Cristo, relatos navideños o Santa Claus.
Las películas cuya historia se desenvuelve en época navideña.
En la primera categoría por mencionar algunas están:

Natividad (2006)
Home Alone (1990) y Home Alone 2: Lost in New York(1992), conocida como "Solo en Casa" en España, y "Mi pobre Angelito" en Hispanoamérica.
The Nightmare Before Christmas (1993), conocida como Pesadilla antes de Navidad en España y El extraño mundo de Jack en Hispanoamérica.
Milagro en la Calle 34 (1947), entre otras.
En la segunda categoría están:

Batman Regresa (1992)
Gremlins (1984)
¡Qué bello es vivir! (1946)
Hombre de Familia (2000), entre muchas otras.

En Música
Existen muchas canciones basadas en temas navideños, algunos son:

Un Villancico es una clara muestra de esto.
La cancion de John Lennon Happy Xmas (War Is Over).
La cancion de The Ramones Merry Christams (I Don't Want to Fight Tonight).
El cantante mexicano Luis Miguel tiene un disco especial de sólo villancicos y canciones acordes a la fecha de navidad.

Véase también
Belén
Belén (escena del nacimiento de Jesús)
Reyes Magos
Carbonilla
Fiesta de Yule
Olentzero
Bendegums
Santa Claus
Natividad, conceptos distintos
Árbol de Navidad
Las Posadas
Villancico
Tarjeta navideña
Rama (tradición)
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El término Navidad es la contracción del vocablo latino navitas que significa "nacimiento". A partir de este concepto, surge un símbolo muy arraigado y complejo en su estructura. La Navidad no es sólo un recuerdo de un suceso histórico. Constantemente la Liturgia Cristiana subraya que el hecho del nacimiento de Jesucristo está ordenado a la Redención, a la Pascua, a la Parusía. Según la terminología de los antiguos, la Navidad es una memoria (misterio), cuyo centro es la muerte y resurrección de Jesucristo, siempre presente y operante, como alma de toda celebración litúrgica.

Alrededor de la Liturgia de Navidad se ha formado, en el decurso de los siglos, una serie de costumbres que han contribuido a crear un ambiente festivo en la intimidad de las familias y en las calles de aldeas y ciudades. Lo más importante de las tradiciones y costumbres no es sólo el aspecto exterior, sino su significado interior; se debe conocer por qué y para qué se llevan a cabo para así poder vivirlas intensamente. Se recrean: el arbolito, el pesebre, los regalos, las comidas típicas, la decoración en general, y los niños esperan con ansiedad la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos, cuyo origen se remonta a las antiguas costumbres y ritos que pueden determinarse dentro de un marco histórico, que es el motivo central del presente ensayo.

Hoy se considera a estas fiestas como las de mayor trascendencia en todo el mundo; su celebración abarca desde el 25 de diciembre al 6 de enero, con distintas conmemoraciones, algunas trasformadas al cristianismo: la Noche Buena, la Navidad, el Día de los Santos Inocentes, la Noche Vieja, el Año Nuevo y el Día de Reyes (Epifanía).

NAVIDAD CRISTIANA

Las fiestas de Navidad se remontan a antiguas costumbres paganas conocidas como la "adoración del culto solsticial". El culto solsticial representa la acción del sol creador, su perduración terrenal mediante el fuego y su drama celeste: nacimiento del sol, su muerte aparente y su resurrección. En otras épocas, el 24 de diciembre se celebraba el nacimiento de un dios solar. En distintos países, toma un nombre diferente: Krisna y Buda en India, Mitra en Persia, Horus en Egipto, Apolo en Grecia, Bochica entre los Chibchas de Colombia, Kulkuká entre los Mayas, Quetzocoalt entre los Aztecas y Wiracocha entre los Incas. Se consideran que estos dioses descendieron al Hades (infierno) y regresaron otra vez llenos de vigor, del mismo modo que lo hace la Naturaleza con su renovación periódica de los ciclos estacionales anuales. Para las diversas costumbres, la Navidad ha representado el advenimiento de un acontecimiento cósmico por excelencia, cuyo hecho más trascendente radicaba en garantizar la supervivencia del hombre pagano o campesino, del renacimiento anual de la divinidad salvadora, encarnado en el mito milenario por excelencia.

El arraigo a este culto no pudo ser desterrado, ya que en cada celebración participaban los cristianos. A pesar de que los Evangelios no establecía esa fecha como la del nacimiento del maestro Jesús, la Iglesia, en un principio, no lo celebraba. Durante los siglos siguientes, al comenzar a aflorar el deseo de celebrar el natalicio de Jesús de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos, basándose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas tan dispares como el 6 y 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, el 20 y 25 de mayo y algunas otras. Pero el Papa Fabián (236-250) decidió terminar con tanta especulación y calificó de sacrílegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del nazareno. La Iglesia Católica de Armenia fijo su nacimiento el 6 de enero, mientras otras iglesias orientales, egipcios, griegos y etíopes propusieron fijar el natalicio en el día 8 de enero.

A raíz de este acontecimiento, por disposición del Papa Julio I, en el Siglo IV, concertó que la Navidad comenzara el 25 de diciembre y culminara el 6 de enero con la fiesta de Epifanía. "Los motivos para la innovación están declarados con gran franqueza por un escritor sirio cristiano: ‘La razón de que los Padres transfieran la celebración del 6 de enero al 25 de diciembre fue ésta: era costumbre de los paganos celebrar en el mismo día 24 de diciembre el nacimiento del sol, haciendo luminarias como símbolo de la festividad. En estas fiestas y solemnidades, tomaban parte también los cristianos. Por esto, cuando los doctores de la Iglesia se dieron cuenta de que los cristianos tenían inclinación a esta fiesta, se consultaron y resolvieron que la verdadera Navidad debería solemnizarse en ese mismo día, y la fiesta de la Epifanía en el 6 de enero.’ Por esa razón y continuando la costumbre, se siguen encendiendo luminarias hasta el día 6... Parece ser, pues, que la Iglesia Cristiana eligió la celebración del nacimiento de su fundador el día 25 de diciembre con el objeto de transferir la devoción de los gentiles del sol al que fue llamado después Sol de la Rectitud". (Frazer, 1996:414)

A partir de entonces, la Cristiandad celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret. "En un principio, la festividad de la Navidad tuvo un carácter humilde y campesino, pero a partir del siglo VIII comenzó a celebrarse con la pompa litúrgica que ha llegado hasta hoy, creando progresivamente la iluminación y decoración de los templos, los cantos, lecturas, misterios y escenas piadosas que dieron lugar a representaciones al aire libre del nacimiento del portal de Belén". (Rodríguez, 1997:20/1)


EL PORTAL DE BELÉN

Aunque la tradición haya marcado que el nacimiento se produjo en el primer año de la era cristiana, lo cierto es que no se puede fijar con exactitud su fecha, al igual que el lugar geográfico donde se produjo.

Existen dos antecedentes biográficos en la Biblia, el de San Mateo y San Lucas, que situaron dos lugares geográficos diferentes entre sí: Belén (Judea) y Nazaret (Galilea), respectivamente.

El lugar de nacimiento sigue siendo, para los expertos, muy discutido. "Tanto Marcos (Mc 1,9) como Juan (Jn 1,45) señalaron rotundamente que Jesús era oriundo de Nazaret (Galilea) y no de Belén (Judea) y Lucas (Lc 2,4) situó a José y María viviendo en Nazaret antes del parto." (Rodríguez, 1997:27/8)

Para la mayoría, situar en Belén su nacimiento, cuestión remarcada por Mateo, se justificaría, no porque fuese un hecho cierto, sino que fue necesario para poder forzar el cumplimento de las profecías, a fin de otorgar a Jesús la descendencia davídica (Hijo de David) y validar el mesianismo que le adjudicaron sus seguidores.

Precisamente, la Iglesia en el Siglo IV, también fijo el natalicio de Jesús en el año 6 antes de nuestra era y concertó que el lugar geográfico fuera Belén.

LAS CELEBRACIONES

Existen distintas celebraciones que comprenden una serie de acontecimientos importantes, entremezclados con matices paganos y religiosos: Noche Buena, Día de los Santos Inocentes, Noche Vieja, Año Nuevo y Día de Reyes (Epifanía).

NOCHE BUENA

La Noche Buena (Noche Santa) comienza a la caída del sol del día 24 de diciembre. Los fieles cristianos se preparan para ver en el cielo la luminaria estrella y, a las doce, celebran el nacimiento de Jesús de Nazaret, el Salvador, con cantos y villancicos, tanto en los actos públicos como en la celebración Misa de Gallo. Se entremezcla con esta celebración, la llegada de Papá Noel que trae obsequios a los niños y los disparos de fuegos de artificio.

DÍA DE LOS SANTOS INOCENTES

La cristiandad recuerda el 28 de diciembre como el Día de los Santos Inocentes. Es un hecho que tuvo como protagonista a Herodes, quien, por venganza, mandó a ejecutar todos los niños recién nacidos, porque los Magos le anunciaron la llegada del Salvador, y quedaron en regresar para informarle el lugar, pero éstos huyeron.

Si bien este hecho histórico no puede precisarse con exactitud, la fecha no es coincidente, dadas las contradicciones de los relatos bíblicos, y el tiempo que tardaron los Reyes Magos –12 días, según la tradición– para encontrar el pesebre.

En Mateo (2,13-18) se recrea este episodio que es relatado como un suceso mítico, el que puede proceder de Oriente, tal vez de la India o de Egipto, principalmente, es en este último lugar donde fuera redactado el Evangelio (Año 90 d.C.). "Parece obvio, por tanto, que la leyenda de la "persecución y huida" existía ya previamente en la mítica pagana y que estaba asociada al destino triunfante de grandes personajes; pero queda por tratar un argumento de peso para los creyentes, eso es que dos profetas, Oseas y Jeremías, habían anunciado este suceso. De hecho, si repasamos el texto de Mateo (Mt 2,13-18), encontraremos que la verdad del relato se basa en que viene a dar cumplimiento a lo dicho en Os 11,1 y en Jer 31,15, una presunción que carece de fundamento." (Rodríguez, 1997:67)

Entonces, "lo que el mito muestra es, de nuevo, el ciclo estacional de la Naturaleza. El perseguidor, siempre viejo, terrible y hostil, es la representación del invierno, que pretende eternizarse para siempre. El perseguido, recién nacido, es el sol –en su solsticio hiemal– que promete crecer hacia la primavera, llenando de dones, esperanza y posibilidad de supervivencia a la humanidad. Un año tras otro, el Niño Sol vence al Viejo Invierno desbaratando sus negros propósitos. Esto es la Navidad." (Rodríguez, 1997:68)

Esta celebración tiene además otras connotaciones paganas. En este día, se organizan distintas bromas a los amigos o vecinos despistados. Cuando la broma concluye se expresa a viva voz: "¡qué la inocencia te valga! Es un deseo de buen augurio, porque la víctima de la broma aún conserva la calidez infantil.

NOCHE VIEJA

La noche vieja –para nosotros "Vísperas de Año Nuevo"– era una celebración consideraba como la "noche de los oráculos". Una antigua tradición señala que echando unas gotas de plomo fundido en el agua, las solteras podían descubrir la profesión y el nombre del futuro pretendiente; también si arrojaban un zapato por el aire podían saber la dirección en que llegaría. Una tradición reciente se entremezcla con esta celebración, la de "las doce uvas de la suerte".

AÑO NUEVO

El Año Nuevo tiene como antecedente histórico la creencia, desde los tiempos míticos, de que cada año se reclama "una reparación, una renovación y una reafirmación periódicas... En ocasión del nuevo año, los inmortales son considerados como sí estuvieran de nuevo sobre la tierra... Simbólicamente, pues, el mundo comienza cada año: los inmortales lo hacen estable, sano, rico, santificado, tal como era en el comienzo de los tiempos. En ocasión de la fiesta del año nuevo, se reitera el paso del caos al cosmos, se repite en el presente la cosmogonía... Se trata de una costumbre análoga con la de ‘fijación de las suertes’ del nuevo año babilónico, que se transmite hasta nuestro tiempo en las ceremonias del Día del Año". Cada año nuevo se "repite siempre el acto cosmogónico por lo que los ‘doce días’ que separan Navidad de la Epifanía, se consideran todavía en la actualidad como una prefiguración de los doce meses del año". (Eliade, 1991:191/2)

Para la tradición cristiana, el Año Nuevo, es el día de la Circuncisión de Jesús, y la Solemnidad de María, Madre de Dios, y los doce días que abarca la Navidad, se considera el tiempo en que tardaron los Reyes Magos para encontrar el pesebre. En el Año 2000, se añadió la celebración del nuevo siglo y el nuevo milenio.

DÍA DE REYES (EPIFANÍA)

El Día de Reyes (Epifanía) es una celebración que el cristianismo había adoptado desde el Siglo II y que aún continúa vigente. Las primeras celebraciones eran de carácter formal, porque coincidía con el natalicio de Jesús, en el que también se celebra su bautismo y su primer milagro. Los Reyes Magos, para la concepción Cristiana, son considerados santos.

A partir del siglo XVIII, esta fecha toma carácter de infantil, cuya finalidad fue la de competir con la muy establecida tradición de San Nicolás.

Los Reyes Magos no trajeron juguetes hasta mediados del siglo XIX, sino que, con anterioridad, sus regalos consistían en elementos de la vida cotidiana: alimentos, ropa, calzados, etc.

La tradición mantenida hasta el presente consiste en que los niños pongan sus zapatos limpios en la puerta de entrada o ventanas, con una cartita, y se les provea a los camellos de pasto y agua. En agradecimiento, los Reyes Magos depositan sus obsequios. Si no pueden cumplir con el pedido, le dejan otra cartita muy tierna: "Los Reyes Magos son pobres, pero te dejamos otro regalito que te va a encantar".

En la actualidad, los Reyes Magos traen juguetes y golosinas a todos los niños y se organizan festivales de los más diversos, con características muy particulares: los Reyes Magos no sólo vienen en camellos, sino también a caballo, en moto o en la lancha, según la zona a la que arriban.

También en distintos países se tiene por costumbre que los niños, munidos de alcancías, pidan su aguinaldo a las personas adultas: "Me da mis Santos Reyes", es la consigna.

RITOS SOCIALES

Una serie de ritos sociales se practican en estas celebraciones; algunos se remontan a las antiguas costumbres paganas, pero ahora están camufladas con un nuevo ropaje simbólico cristiano.

LOS REGALOS

Hacer regalos es una costumbre, heredada del neolítico, que tenía ciertos matices singulares en las fiestas del culto solsticial. Cada regalo era ofrecido a cambio de otro. Si no se cumplía el intercambio, la persona que lo recibía podía tener malos augurios.

En un principio, la Iglesia se había opuesto, pero como no pudo desterrar esta costumbre fue reemplazada por la que existía en Roma el día primero del año, llamada estrenas. Al principio, se simbolizaba que era el niño Jesús quien ofrecía los regalos, y más adelante, serían los Reyes Magos quienes distribuyeran los dones, y como tal, debían nacer del corazón, dádivas generosas sin pedir nada a cambio.

En la actualidad, el intercambio de obsequios estrecha lazos afectivos entre familiares y amigos.

FUEGOS DE ARTIFICIO

Otra de las costumbres más generalizadas en esta celebración consiste en disparar fuegos de artificio, sonar campanas, sirenas, disparos de escopetas y gritos.

El origen de celebrar con disparos de fuegos de artificio y mucho ruido data de una antigua tradición china que simboliza "la magia imitativa que asegura la provisión de luz y calor del sol y su finalidad es la de ser purificadora, ya que logra la destrucción de las fuerzas del mal". (Cirlot, 1992:210)

También se debe destacar que los artefactos pirotécnicos fueron inventados a partir de una observación muy particular, como el caso de los cracker, que aun hoy se comercialización en los países de Europa, tal como su inventor Tom Smith, lo creara en 1840.

Smith conocía la costumbre china de incluir en los caramelos algunas frases. A partir de allí surge los bombons pasando a formar parte de una golosina por excelencia. Del bombón tradicional pasó al cracker. Tom Smith, por un accidente casero que provocó la estampida de un madero, se le ocurrió hacer los primeros bombones con estampidos, pero le puso otro nombre: Cosaques, pero para comienzos de 1880 fue suplantado por el nombre más común de cracker.

Debido a que esta costumbre está fuertemente arraigada en la cultura popular, es casi imposible que pueda ser prohibida, a pesar de los accidentes que provoca el mal uso de la pirotecnia. En la actualidad, la comercialización de estos elementos hace previsible un control, principalmente por parte de las fuerzas militares, para que sean menos riesgosos e, incluso, inofensivos.

LA MESA FESTIVA

La mesa de Navidad y Año Nuevo, por lo general, se convierte en un lugar donde se come y se bebe con desmesura. En tal sentido, se retoma la antigua tradición pagana de "saturliana", festividad que se celebraba del 17 al 24 de diciembre en honor a Saturno, el dios de la agricultura. Durante la saturliana se suprimían las diferencias sociales y todos los habitantes del imperio romano se consideraban iguales. Se llevaban a cabo todo tipo de diversiones populares, loterías y juegos de azar. Con cantos y mucha alegría, la gente se libera momentáneamente de una rígida estructura social, y con la ayuda del alcohol, lograban confundir sus roles.

En la actualidad, tanto en Nochebuena como en la Noche Vieja, sirven de excusas para que las familias se reúnan en torno a la mesa, incluidos aquellos miembros que apenas se relacionan entre sí o los que viven en lugares alejados. Se preparan suculentos platos para celebrarse a sí mismos. En la sociedad secularizada de nuestros días, la alegría por la familia unida es el pretexto, quedando eclipsada el verdadero origen de este rito familiar: el nacimiento del "niño divino".

Este panorama festivo se le suma modernos menúes, sofisticados, ajenos al espíritu de conmemoración, incluso en cada país se han reemplazado algunos platos tradicionales por otros, cuya preparación culinaria es diferente y es matizada con distintos trucos locales.

Las comidas típicas se consideran a las nueces; jamón cocido; el budín de Navidad (potaje de maíz, ciruelas y carnes); el pavo como plato central; el pastel de Navidad que se prepara con carne picada, frutas y especies; el pan dulce que llevan ingredientes con muchas calorías; además de la torta de Navidad o duodécima torta, cuya elaboración consiste en preparar una mezcla con frutas, especies y azúcar que es decorada con estrellas, flores, coronas, etcétera.

Dentro de la amplia gama de comidas se encuentran una variante de golosinas típicamente estacionales. El origen de estos productos se encuentran ligados al significado del trigo y otros granos, que tiene una importancia capital para la supervivencia humana. Desde épocas paganas, se tomó como el regalo más preciado de los dioses, simbolizado en el don de la vida y la inmortalidad, "el ciclo eterno de la fertilidad representado por el ciclo biológico del trigo: grano, siembra, vida, cosecha, muerte, grano y vuelta a empezar". (Rodríguez, 1997:218)

Por ello, este acto ritual se sigue repitiendo con el agrado de elementos típicos: todas las formas de pan, roscas de reyes, garrapiñadas, turrones, entre otras. Los símbolos que encierran estos banquetes se remontan a las antiguas costumbres, que luego pasaron al cristianismo.

El "budín de Navidad" y el "pan dulce" provenía de la antigua creencia de que los habitantes de un lugar podían conservarlo, no sólo como alimento, sino que los protegía de muchos males. Con la posterior cristianización, los panes eran llevados a la Iglesia para su bendición. Después de la consagración, cada miembro de la familia comía un trozo y el resto lo guardaba para dárselos a personas o animales enfermos.

El "roscón de Reyes" es una variante de la "rosca de Navidad". Antiguamente, cada rosca contenía la figura de un hada. Las hadas representaban un símbolo muy peculiar; se la relacionaba con la muerte y los muertos, y la prosperidad provenía de ella (cielo, muerte/renacimiento), siendo un amuleto protector de desgracias. "En el día de Reyes, final del ciclo de celebraciones navideñas –que incluían el culto a los antepasados muertos en las tradiciones precristianas y que, en suma, conmemoran el eterno renacimiento de la vida en el tránsito desde el invierno a la primavera–, el hada oculta en el roscón adquiere mucho sentido, dando a este dulce el carácter de "pastel de la suerte" por propiciar la fortuna de quien se encuentra la semilla leguminosa en su parte del bollo." (Rodríguez, 1997:221)

Las bebidas tradicionales son el champagne, la sidra, una variedad de vinos y el infaltable ponche caliente que es una mezcla de azúcar, agua caliente, zumo de limón, especias, brandy y ron.

El brindis es otra tradición infaltable; se lo puede asociar con la antigua tradición celebrada en honor al dios Baco, quien argumentaba: "La sedienta tierra se empapa de lluvia, bebe y se alampa para beber más. Las plantas chupan de la tierra y bebiendo sin vado se mantienen verdes y gentiles. El mismo mar... se bebe dos veces mil ríos tan caudalosos que desbordan su vaso. El afanoso sol –como presumo por su rostro de borracho– se bebe el mar. Luego, luna y estrella se beben al sol, y al tiempo que beben, danzan su propia luz y están de fiesta toda la noche. Nada en natura es sobrio. Es un brindis inacabable que va a la redonda, de uno a otro ser". (Mitos Nº 28, 1987:87/88)

A finales del Siglo XVIII, los brindis comenzaron a adquirir solemnidad y se constituyeron como una tradición ritual de todos los banquetes y celebraciones. En Navidad, época de buenos deseos, el champagne o cava es la bebida festiva por excelencia.

Otra costumbre proveniente de España, nacida en el primer tercio del siglo XX, en el ritual central de la Noche Vieja, es la conocida como las "doce uvas de la suerte", que se invita a comer una por cada repique, con el preludio de besos, abrazos y deseos de felicidad para el año que se inicia. Si bien, muchos afirman que es una costumbre española, otros italiana, lo cierto es que relaciona con una antigua tradición judía, en la que se obsequiaban a los invitados tantas piezas de fruta de la propia cosecha como horas habían pasado juntos. Luego se la asoció con la Noche Vieja.

LA DECORACIÓN

La decoración de las casas y todo paseo publico posee características rituales. Los adornos con coronas de muérdago o pino, campanitas, medias, velas y guirnaldas recreaban el ritual solsticial que tenía por objeto el "agradecer el regreso del sol, la otra gran fuente de calor. Se consideraba prudente hacer algo para agradar al dios Sol y asegurar así su regreso el año venidero..." (Morris, 1993:41) En esencia, simboliza la perduración de la primavera.

A pesar de que la Iglesia se opuso desde el principio a este ritual pagano, luego fue adoptado como parte de la celebración, incorporando distintos elementos como los ángeles e imágenes de los Santos.

La Corona de Adviento es un símbolo especial compuesto por una corona siempre de color verde con 4 velas: 3 moradas y una rosada.

Las piñas es un elemento por excelencia, ya que simboliza la inmortalidad de la vida vegetal y animal, representa el cíclico y eterno retorno de la Naturaleza y expresa la eclosión de la vida primaveral y la posibilidad de retorno. También las piñas representan un canto de esperanza, en cada uno de los acontecimientos, o también, si es creyente, el que se espera tras la muerte.

La planta de muérdago es el heraldo que anuncia al espíritu de la Navidad. Los ramilletes de muérdago, en forma de coronas, se cuelgan en los marcos de las puertas y ventanas de la casas para beneficiarse de buena suerte. Una antigua tradición señala que si una muchacha soltera recibe un beso debajo del muérdago, al año siguiente se casará; si es casada, quedará embarazada. También se lo asocia con antiguos rituales paganos, siendo la planta elegida por excelencia. A pesar de que existen escasas leyendas cristianas para evangelizar el simbolismo pagano del muérdago, la planta siguió asociada a los ancestrales poderes mágicos y a la protección, prosperidad y buena suerte.

Se quiso cambiar la antigua tradición del muérdago, porque era considerado como portador de supersticiones y reemplazarlo por el acebo, al que se le confirió el carácter de "ramo de la suerte"; pero esta función es relativamente reciente y carece de base simbólica tradicional que la sostenga. La Iglesia prohibió la presencia de los muérdagos en los hogares, aduciendo que era una costumbre bárbara e idólatra, quiso sustituir su presencia con el acebo, ya que según su punto de vista "las hojas del acebo recuerdan las espinas de la corona de Cristo y sus bayas rojas simbolizan la sangre derramada durante su pasión". (Rodríguez, 1997:157)

A pesar de que muchos cristianos han adoptado al acebo, el muérdago sigue siendo irremplazable.

Los símbolos de los colores son diversos, pero se pueden asociar a este ciclo invernal: el color verde representa a la naturaleza, a la vida que aporta su presencia, por eso se lo considera como el símbolo de la esperanza. El amarillo es el color del sol, del oreo y de las espigas maduras de trigo, símbolos poderosos que por excelencia que aseguran prosperidad y felicidad. El rojo, color del fuego y de la sangre, está íntimamente ligado a la vida y también está asociado a un simbolismo como expresión del amor divino, con la generosidad sin límites. El color blanco es extremo opuesto del negro aunque ambos representen al absoluto; este color significa pureza, inocencia, virtud, fe y hasta iluminación. El azul, frío, distante y vacío se encuentra representando el límite del "otro lado", por eso simboliza el cielo con sus hierogamias.

En la actualidad, la industria del plástico si bien ha puesto al alcance de todos estos elementos, en algunos casos ha desvirtuado a la tradición por la de adquirir objetos utilitarios, con fines decorativos.
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TARJETA NAVIDEÑA

Es habitual que se envíe una tarjeta de felicitación para las fiestas. Esta costumbre se originó en las escuelas inglesas, donde se pedía a los estudiantes que escribieran algo que tuviera que ver con la temporada navideña, antes de salir de vacaciones de invierno y lo enviaran por correo a su casa, con la finalidad de que sus padres recibieran un mensaje de Navidad.

Fue en 1843, en Inglaterra, cuando W. E. Dobson y Sir Henry Cole hicieron las primeras tarjetas de Navidad impresas, que tuvo una tirada de 1.000 ejemplares, con la única intención de promocionar las obras de arte que representaban al Nacimiento de Jesús, acompañada de una frase donde se expresaba felicidad y prosperidad.

En 1860, Thomas Nast, creador de la imagen de Santa Claus, organizó la primera venta masiva de tarjetas de Navidad en las que aparecía también impresa la frase "Feliz Navidad".

Esta práctica se difundió por todo el mundo, y hoy se pueden adquirir tarjetas sencillas, dobles, con filigranas, brillantinas e incluso musicales.

NAVIDAD BLANCA

Otra característica la remarca la presencia de la Navidad Blanca que se refleja en la mayoría de las tarjetas y, en general, en todos los productos navideños que contienen paisajes invernales, con mucha nieve. Esta circunstancia se recrea gracias a la influencia literaria ejercida por la obra Canción de Navidad, de Charles Dickens, publicada en 1843. El escritor inglés recordaba que las Navidades de su infancia siempre fueron nevadas, las que volcó en su libro y, muy pronto, se hizo tan famoso que la imagen de la Navidad Blanca se tomó como típica. Se popularizó, aún más, cuando en 1943, Hollywood produjo una película protagonizada por Bing Crosby y Fred Astaire, cuyo tema central: Navidad Blanca ganara un Oscar de la Academia.

EL ARBOLITO NAVIDEÑO

En todas los lugares, la presencia del arbolito de Navidad es infaltable. Su origen se remonta a las antiguas creencias de los germanos que adoraban al roble. Creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el "divino Idrasil" o el "dios Odín", al que le rendían culto cada año y se lo decoraba, porque se tenía como creencia que cuando un árbol perdía su follaje era porque los espíritus lo habían abandonado. Por ello, se lo adornaba con papeles, frutas, trozos de vidrio, y antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol para que los espíritus retornaran en la época primaveral. En torno al árbol cantaban y danzaban adorando a su dios.

Con la posterior cristianización, el roble fue remplazo por el abeto, ya que al tener forma de triángulo personificaba a la Santísima Trinidad, con Dios Padre en la cima, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo ocupando ambos extremos inferiores. Según la leyenda, San Bonifacio, evangelizador de Alemania, derribó el árbol que representaba al dios Odín, y en el mismo lugar plantó un pino, símbolo del amor perenne de Dios y lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano: las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban a Cristo como Salvador. Esta costumbre se difundió por toda Europa en la Edad Media y con las conquistas y migraciones llegó a América.

Con el perfeccionamiento de las técnicas industriales, se comenzó la fabricación de todo tipo de ornamentos, incluso de material plástico. También se lo decora con adornos en forma de bolitas, que en un principio fueron de vidrio. Esta costumbre tiene su origen en Bohenia, Alemania, hace más de doscientos años. Los "sopladores de vidrio" se entretenían realizando competencias para hacer la bola más grande y, entre juego y juego, éstas eran descartadas. Dicha circunstancia no pasó al olvido. Las mujeres, al rescatarlas, decidieron adornar las puertas de las casas. Se le dio el nombre de bola espiritual, ya que tenía como finalidad la de ahuyentar el mal de ojo. "Se explicó que su especial valor residía en su reflexión circular que hacía que el mal de ojo se viera reflejado en ellas cuando se intentaba introducir en las casas, lo cual resultaba intolerable". (Morris, 1993:121/22)

Las esferas, para la tradición cristiana, simbolizan las oraciones que hacemos durante el periodo de adviento: las azules son de arrepentimiento, las plateadas de agradecimiento, las doradas de alabanza y las rojas de petición.

Se acostumbra poner una estrella en la punta del pino, simbolizando la fe y se colocan adornos de diversas figuras, que representan las buenas acciones y sacrificios, los "regalos"" que le daremos a Jesús en la Navidad.

El juego de luces intermitentes es otro de los elementos decorativos. En un comienzo se habían utilizado velas. Según la antigua tradición pagana se celebra el nacimiento del dios sol en el Año Nuevo. La Iglesia, al transformar esta creencia, dijo que como "Cristo era la luz del mundo", la llama de la vela simbolizaba su influencia. Asimismo se sugería que la brillante luz de la vela simbolizaba a la Estrella de Belén.

EL AGUINALDO

El aguinaldo representa una costumbre generalizada en toda Europa cristianizada, extendiéndose a los demás países, cuyo origen puede remontarse a antiguas costumbres del solsticio de invierno y el comienzo del año en todas las culturas de la antigüedad.

Tradicionalmente, en España, han sido los servidores públicos y privados, quienes al felicitar por la Navidad a los beneficiarios de su labor, se le solicitaba una pequeña retribución económica o material. Por extensión, los hijos pedían el aguinaldo a sus padres y vecinos para época de Navidad o Reyes.

En la actualidad, no sólo perdura esta costumbre de antaño, sino que ha sido oficializada mediante leyes laborales para favorecer a todos los trabajadores.

Otras vías para llegar al aguinaldo se encuentran en las llamadas Rifas y las Cestas Navideñas.

Las Rifas Navideñas son un recurso del azar, una afición lúdica que en nuestra cultura no se ha dejado de practicar, desde la celebración de las Saturnales Romanas.

Las Cestas Navideñas son una fastuosa vianda indispensable para las épocas festivas: turrones, frutas secas, conservas, vino, champagne, café, embutidos, jamón, y entre ellos una caja de puros habanos. Refleja una vieja costumbre conocida como la Sportola de los antiguos romanos, que llega hasta nuestros días. De un modo involuntario, se lo relacionó con la crisis económica. En los años ´60, en vez de que se llenaran las canastas con estas dádivas, se las ofrecía a las personas carenciadas como "obsequios de Navidad". La cesta es, sin duda, la reina de los aguinaldos.

LOTERÍA DE NAVIDAD

Existe una costumbre muy generalizada de vincular una celebración religiosa con elementos sociales, principalmente, en lo referente al juego. "En alguna medida, la lotería de Navidad ha acabado por constituirse en el centro de gravedad del significado básico, propiciatorio y esperanzador, de los ritos asociados al solsticio de invierno. Al mismo tiempo que nuestra sociedad urbana fue elevando el uso del dinero a la categoría de instrumento básico y todopoderoso para la supervivencia, fue variando también el sentido de los cultos agrarios propiciatorios dirigidos hacia el divino Sol –fuente del renacimiento anual de la vida que posibilita la pervivencia humana– o elevados hacia los mitos religiosos que de él se derivaron, hasta desviar la atención y el deseo hacia otras cosechas, como la del dinero abundante y salvífico que mana del cielo en forma de premio de la lotería." (Rodríguez, 1997:295/96)

La lotería proviene de antiguas costumbres de las fiestas saturnales, como los juegos de suerte que consistían en realizar un sorteo. Se seleccionaba una varilla de un conjunto, que tenían inscripciones acerca del futuro; un niño la extraía del cofre y se la daba al peticionante, quien luego de leer el texto sagrado, interpretaba su mensaje.

Este sistema fue teniendo una amplia difusión, principalmente para los cargos públicos, y en el siglo XV fueron cambiados los textos por números, llegando así a la clásica "lotería de números", en el cual se hacía un sorteo público y se controlaban los cartones que habían sido repartidos, idea que se inspiró de los boletos de rifas del Siglo XIII.

Es una costumbre mencionar al premio mayor de la lotería de Navidad como Gordo. La imagen del llamado "fanático por la lotería" o "Enano afortunado", es "una estrafalaria y rechoncha figura humana repleta de números y bolas de sorteo que, desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, figuró impresa en casi todo cuanto tenía que ver con la lotería, convirtiéndose en una especie de amuleto favorecedor de la serte que animaba a la gente a jugar, a intentar realizar sus sueños a través de los premios de la lotería. A quien le tocaba compartir la suerte de ese gordo afortunado se le arreglaba la vida (o casi); tal como viene sucediendo hasta hoy." (Rodríguez, 1997:303)

El primer sorteo celebrado en Navidad tuvo lugar en Cádiz, el 18 de diciembre de 1812. El billete se vendió en 10 pesetas y repartió 40.000, una cifra extraordinaria para la época.

La primera vez que apareció la denominación "Sorteo de Navidad", que sustituyó a la leyenda habitual de "Prósperos de premios", fue en el sorteo del 23 de diciembre de 1892, y no figuró impresa en los billetes hasta la Navidad de 1837.

A partir de entonces, el sorteo de Navidad pasó a ser una institución popular de gran éxito, que se extendió a otras celebraciones: Año Nuevo y Reyes. En Argentina, este ritual se celebra a partir de la década del ´60.

Cada año se renueva la esperanza, de un futuro generoso y próspero, la puerta de acceso al mundo mágico de la suerte.

NAVIDAD.COM

Los avances tecnológicos no pudieron estar ausentes en la fiesta más celebrada por todas las culturas del planeta, que reside en razones profundas: una esencia religiosa, social y espiritual. En Internet es posible reconstruirla gracias a la ayuda de múltiples páginas que proliferan en la Web site, que recrean las leyendas de Papá Noel y los Reyes Magos, se cuentan historias de cómo se celebra la Navidad en distintos países del mundo, así como también hay páginas de distintas culturas reconocidas como grupos "anti–Navidad" por motivos varios: algunos tienen un buen bagaje de explicaciones racionales y argumentos históricos; otros reniegan del espíritu consumista que marca a la celebración por estos días, y se oponen por puro ejercicio de contradecir a la mayoría o son lunáticos sin cura.

También hay una serie dedicada al público infantil para que los niños puedan escribirles a Papá Noel o a los Reyes Magos, o bien, participen de juegos interactivos: seguir la ruta de los Reyes Magos hasta el Portal de Belén; se saquen una foto con los Reyes Magos o Papá Noel utilizando los recursos del escáner, o recrear su imagen a modo de caricatura, y luego puedan imprimirlos.

Como se podrá observar, la tecnología no deja de sorprendernos y es un elemento que nos permite una comunicación que sigue estrechando lazos de amistad con personas de distintos lugares del planeta, ya que se pueden enviar tarjetas postales con mensajes predefinidos o una salutación personal, mediante el correo electrónico.

LA SIMBOLOGÍA NOEL

Dos figuras centrales son veneradas por la tradición, como portadora de buenas intenciones: Papá y Mamá Noel.

PAPÁ NOEL

Los chicos esperan con ansiedad la llegada de Papá Noel. Se sabe que él convertirá las ilusiones en un regalo.

De una antigua manera de representar al invierno, con la imagen de un viejo, nació Papá Noel. Una teoría acerca de su origen señala que Papá Noel es una derivación del dios Saturno. Igualmente, cada cultura lo ha teñido con una imagen particular: "En Alemania, el Viejito Pascuero se ha mezclado con el Weihnachtsmann. El Viejito Pascuero es un alma feliz, en cambio el Weihnachtsmann está irritado de andar cargando sus baúles de regalos. Además, lo acompaña un hombre oscuro que a veces lo persigue y golpea con un bastón; a este personaje se le reconoce por varios nombres, entre ellos, Hans Muff, Knecht Rupprecht and Butz, y se le representa con un oscuro rostro de animal". (Mitos, Nº 8, 1986:s/n)

La figura de Papá Noel, para nuestra tradición, se fusionó a la San Nicolás o Santa Claus, cuyos nombres también fueron muy populares.

San Nicolás fue un Obispo que tenía por costumbre hacer regalos a los niños pobres. Su festividad era el 6 de diciembre, día de su fallecimiento. La Iglesia, al aceptar esta celebración, en el siglo IV, la traslada al día de Navidad. Existen varias leyendas que hablan acerca de la vida de este Santo.

En cierta ocasión, el jefe de la guardia romana de aquella época, llamado Marco, quería vender como esclavo a un niño muy pequeño llamado Adrián y Nicolás se lo impidió. En otra ocasión, Marco quería apoderarse de unas jovencitas si su padre no le pagaba una deuda. Nicolás se enteró del problema y decidió ayudarlas. Tomó tres sacos llenos de oro y en la Noche de Navidad, en plena oscuridad, llegó hasta la casa y arrojó los sacos por la chimenea, salvando así a las muchachas.

Marco, quien quería acabar con la fe cristiana, mandó quemar todas las iglesias y encarcelar a todos los cristianos que no quisieran renegar de su fe. Así fue como Nicolás fue capturado y encarcelado. Cuando el emperador Constantino se convirtió y mando liberar a todos los cristianos, Nicolás había envejecido. Cuando salió de la cárcel, tenía la barba crecida y blanca y llevaba sus ropajes rojos que lo distinguían como obispo; sin embargo, los largos años de cárcel no lograron quitarle su bondad y su buen humor.

Los cristianos de Alemania tomaron la historia de los tres sacos de oro echados por la chimenea el día de Navidad y la imagen de Nicolás al salir de la cárcel, para entretejer la historia de Santa Claus. A fines del siglo XIX y principios del XX la costumbre del San Nicolás reinventado en Nueva York, se fue extendiendo por casi toda Europa. El Nombre de Santa Claus viene de la evolución paulatina del nombre de San Nicolás: St. Nicklauss, St. Nick, St. Klauss, Santa Claus, Santa Clos. Fundo sus bases en Gran Bretaña como Father Christmas o Padre Navidad, y de ahí pasaría a Francia bajo el nombre de Père Noël o Papa Navidad, del cual derivaría Papá Noél, como se lo conoce en España, Argentina y gran parte de América latina.

La imagen que se conoce actualmente de Santa Claus fue dibujada por primera vez en 1863 por Thomas Nast, quien publicó sus ilustraciones en la revista Harper’s, de entre 1860 a 1880. Nast añadió detalles: su taller en el polo norte con muchos duendes que lo ayudan a fabricar todos los regalos que le piden los niños por medio de cartas y su vigilancia sobre ellos, buenos y malos, de todo el mundo. Él le dio el color rojo y su vestuario de pieles.

Pero finalmente, fue la Coca-Cola la que le dio su actual aspecto en 1931. Para la campaña publicitaria de la Navidad de este año, la Coca-Cola le encargo a Habdon Sundblom que remodelara el Santa Claus de Nast, un viejito un poco más alto que un duende, pero con idénticas características . Él creo un Santa Claus más alto, todavía más gordinflón, aunque más simpático, con un rostro bonachón, con una agradable sonrisa y su clásico "jo, jo, jo", de ojos pícaros, chispeantes y amigables, con pelo cano y luenga barba y bigote, también blancos, sedosos y agradables. La vestimenta mantuvo los colores rojo y blanco, que son los de la compañía, pero su traje se hizo más lujoso y atractivo: un pijama con un gorro de dormir, botas y cinturón.

Otras alusiones a su figura mítica se encuentran en el poema de Clement Moore, Una visita de San Nicolás, escrito en 1822. Papá Noel entra por la chimenea y esta alusión se amalgama de antiguas tradiciones, principalmente las que tiene su origen en Finlandia. El poema contiene dos importantes claves: por un lado, se escuchan los renos en el techo y, por el otro, de un solo salto se arroja por la chimenea. También, se traslada en un trineo tirado por ocho renos. La idea de los ocho renos, haya surgido de una antigua leyenda del dios teutón Odín, quien montaba un caballo de ocho patas llamado Sleipnir, vistiendo una amplia capa y sombrero, cuando visitaba a su gente y repartía los premios y castigos a que se habían hecho acreedores. A partir de esta alusión, quizás, se pueda argumentar que Odín fuera el precursor de la figura de Papá Noel–Santa Claus. Los renos tienen nombres singulares: Pompón, Vondín, Danzarín, Lindo, Veloz, Listo, Cometa y Rodolfo. Además se le proveyó de una bolsa mágica en donde entraban todos los juguetes.

Cuando se publicó el poema, el 23 de diciembre de 1823, de inmediato se hizo inmediatamente popular y, a partir de entonces, se cambió por completo la imagen de Papá Noel; nunca más vendría a caballo, sino con un trineo tirado por ocho renos que volaba por los aires; ya no golpearía las puertas para dejar sus obsequios, sino que ingresaría por la chimenea.

Como dato ilustrativo se puede mencionar que Robert L. May, en 1939, fue quien dibujó por primera vez a Rodolfo para un aviso publicitario y, en 1949, Johny Marks compuso la canción Rodolfo, el Reno de la roja nariz, que fuera grabada por Gene Autry y Bing Crosby.

"La laicalización de Santa Claus no sólo fue indispensable para permitir su supervivencia y expansión, sino que fue la razón que le catapultó como símbolo universal dentro de una sociedad industrial que, aunque consumista insolidaria y egoísta, gusta soñar con los valores tradicionales de la Navidad. Santa Claus permite participar del "espíritu de la Navidad" sin ponernos ante disyuntivas ético–religiosas ni, menos aún, hacernos entrar en contradicción con lo que somos o hacemos durante el resto del año." (Rodríguez, 1997:118)

MAMÁ NOEL

Recientemente se ha incorporado la presencia carismática de Mamá Noel, que junto a la de Papá Noel, han enriquecido la Navidad. Viste con un atuendo rojo y blanco, usa anteojos y se la puede asociar con la imagen de un ama de casa.

Se pueden mencionar dos antecedentes de Mamá Noel: en Italia, los niños "reciben regalos de una bruja llamada La Befana, a veces la señora del Viejito Pascuero. De acuerdo con la leyenda, los Reyes Magos le pidieron a La Befana que los acompañara en el viaje que guiaba la estrella hasta Belén, pero ella no los quiso acompañar pretextando que tenía demasiado que hacer en su casa. Los niños italianos, en la actualidad, creen que La Befana regresa todos los años para Navidad y recorre casa por casa, dejando regalos, en busca del Niño Dios". (Mitos, Nº 8, 1986:s/n) En Austria se tiene la creencia que "una mujer llamada Berchte, en la noche de Navidad, busca a los niños malos para cortarles el vientre con un cuchillo". (Mitos, Nº 8, 1986:s/n) De esta creencia se presume el origen de la receta de cocina: "niños envueltos".

EL SIGNIFICADO DEL SÍMBOLO

Desde un punto de vista psicoanalítico se han incorporado a esta leyenda los elementos masculino y femenino, enriqueciendo las imágenes míticas. Carl G. Jung, en su teoría de los "Arquetipos", señala al elemento masculino como "ánimus" y al elemento femenino, "ánima".

El ánimus es generador "de juicios y opiniones. Cumple el rol de constante crítica y normativa. Posee una orientación lógica y objetiva". (Grecco, 1995:46) Como "padre", establece en su simbología que representa a los "elementos aire y fuego. También cielo, luz, rayos, y el origen". (Cirlot, 1992:347)

El ánima, representada en esta caso por una anciana, cumple la función de ser "generadora de estados de ánimo. Es la fuente de creatividad y de la intuición".(Grecco, 1995:46) Como madre, indica que es un "símbolo del inconsciente colectivo del lado izquierdo y nocturno de la existencia, la fuente del agua de la vida". (Cirlot, 1992:291)

RITUALES RELIGIOSOS

Para el Cristianismo, existen además otros rituales de la propia religiosidad: el pesebre, la Misa de Gallo, los Villancicos, y los Cantos Gregorianos.

EL PESEBRE

El pesebre es el único elemento enteramente cristiano de la Navidad. San Francisco de Asís fue quien lo incorporó en 1224, organizando la primera representación y, más tarde, se difundió en los monasterios y conventos de Europa.

Según el relato de San Buenaventura, el primer pesebre tenía un suelo cubierto con heno, y allí podía verse un buey, un burro y los personajes bíblicos. En el Renacimiento, esta representación se caracterizó, entre otras cosas, por las artes visuales y detalles ambientales. Pero en el Barroco del siglo XVII, especialmente en las regiones de Sicilia y Nápoles, tuvo el máximo esplendor.

En cuanto a las clases de pesebres, existen dos tipos: la primera configura una teatralización del pesebre viviente, y la restante, una representación en miniatura del nacimiento, confeccionada por artesanos, en una suerte de maquetas. Al principio, eran de madera con imágenes de yeso. Hoy se pueden adquirir en el mercado pesebres de diversos tamaños y con distintos elementos: cristal de roca (energéticos), de plástico, etcétera.

LA ESTRELLA DE BELÉN

Mateo (2,1-12) es el único testimonio que se relaciona con la estrella de Navidad. Si nos atenemos a la tradición, todos los nacimientos de los dioses solares también tuvieron como señal la estrella que brillaba en el firmamento, anunciando la calidad sobrenatural del recién nacido. Numerosos ejemplos se pueden aportar como el nacimiento de Osiris, Buda, Krisna, entre otros.

Resulta obvio pensar que la inclusión de la estrella en el relato se debiera a esta fuerte influencia, pero también se cree posible que en esta época haya ocurrido un fenómeno astronómico inusual.

Hay, sin embargo, muchas hipótesis: algunos opinan que la luz brillante es la de Venus, otros que es el cometa Halley o una supernova que había explotado y que su luz podía verse incluso de día. Pero la opinión más acertada es la Kepler que data de 1646: "… la estrella de los magos no fue otra cosa que la rara triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno, estando el Sol pasando por Piscis. En esta conjuntio magna los planetas aparecen en el mismo grado de longitud, de modo que a ojos de un observador terrestre se presentan como una sola estrella muy brillante." (Rodríguez, 1997:45) Lo que Kepler atribuye a esta conjunción es que se produjo en el año 7 a.C. y esto concuerda aproximadamente con la fecha otorgada por la Iglesia, año 6 a.C.

Pero este fenómeno no pudo marcar un camino, ni se detuvo en Belén, ni pasó rozando las palmeras, lo cual se contradice con el relato de Mateo. En este caso, lo que se puede establecer es que el relato mítico impresiona sobremanera y recalca el suceso para que no pase inadvertido y tome carácter sobrenatural.

La "estrella de Belén" contiene un simbolismo muy particular: iluminaba "tres lugares maravillosos: son tres puntos que señalan la revelación de Zoroastro en el Irán primitivo; el encuentro de los Magos en Babilonia, con la figura imponente del profeta Daniel, la visión sublime y terrorífica del Sol de Osiris, anunciando el fin de las monarquías absolutas de Oriente y el advenimiento de Cristo. Estos tres acontecimientos caracterizan tres etapas del verbo solar". (Schuré, 1995:170)

La estrella más representativa de la decoración de la Navidad es la de cinco puntas, pero sin cola de cometa, que simboliza el microcosmo humano. También se lo puede asociar con "los cinco sentidos corporales, pero su número encarna también la convergencia del principio masculino y femenino –simbolizados por el 3 y el 2, respectivamente– en una unión fecunda (el 5 es signo de unión, armonía y equilibro; representa también la hierogamia, el enlace nupcial entre el principio generador celeste el 3, y el principio terrestre materno, el 2), implicando matrimonio, felicidad y realización." (Rodríguez, 1997:185) Dispuesta la estrella hacia arriba, anima y representa a la magia teurgia o magia blanca, e invirtiéndola la goecia o magia negra.

Las menos frecuente son las estrellas de seis y ocho puntas: la de seis vértices es conocida como la "estrella de David", símbolo del judaísmo, que "representa la unión total y perfecta entre el espíritu puro y la materia, entre lo activo o masculino y lo pasivo o femenino, entre lo celeste y lo terrestre." (Rodríguez, 1997:184) La de ocho puntas suele aparecer en algunas ilustraciones, principalmente en las pinturas anteriores al siglo XIX. "El número ocho representa el equilibrio cósmico y, la forma octogonal, según uno de sus significados más antiguos, simboliza la vida eterna y la resurrección, un mensaje que se ajusta perfectamente a la esperanza que los cristianos celebran con el nacimiento del "niño divino" y que proclaman anunciada desde la propia estrella (que cumple así con la antigua función de los astros de ser pregoneros de inminentes sucesos prodigiosos)." (Rodríguez, 1997:185)

LA VIRGEN, EL NIÑO Y JOSÉ

La imagen de la Virgen María con el "niño divino" recostado en el pesebre, representa a una de las alegorías más importantes del culto solsticial.

Pepe Rodríguez señala que "en el solsticio de invierno –Navidad–, los sacerdotes de Isis, vestidos con sobrepelliz blanca y con la cabeza tonsurada, sacaban del santuario la imagen de Horus, en forma de niño recién nacido, para exponerla a la adoración pública de las masas y pasarla en procesión. El divino niño Horus, venido al mundo para traer la felicidad, era representado como un bebé de cabello dorado que tenía un dedo en la boca y el disco solar –origen del nimbo cristiano– sobre su cabeza. La imagen más corriente la representaba en brazos de su madre Virgen." (Rodríguez, 1997:33)

Este ejemplo es lo suficientemente elocuente para ilustrar la iconografía del nacimiento de Jesús de Nazaret, cuyas reproducciones siempre fueron fieles a estos modelos culturales.

También en la antigüedad precristiana, fue un hecho común, aceptado y extendido, que los grandes personajes divinos y reyes gozaban del privilegio de ser concebidos por una madre virgen. El mismo caso ocurre con María (Lucas 1,18-25), que estando desposada de José, antes de que convivieran se halló de haber concebida por el Espíritu Santo; situación que ya había sido profetizado por Isaías muchos siglos antes, incluso proclamó el nombre de Emanuel, es decir, "Dios con nosotros".

Jesús es la manifestación del "niño divino". Representa "lo extraordinario en lo ordinario, lo sobrenatural encarnado en lo natural y lo divino hecho carne en el ser humano". (Naranjo, 1994:48) De este modo, el niño es un ser humano dotado de cualidades especiales que pueden atribuirse a la divinidad, que en sus valores intrínsecos (estéticos, humanos y religiosos), en su mítico más allá, emanan de los seres y cosas de este mundo.

La visión del "niño divino", para la Iglesia, representa el milagro, la promesa que Dios a enviado a su único hijo a fin de que, por medio de él, los hombres fueran restituidos a su verdadera humanidad. No sólo puede interpretarse como "una "venida"… sino también un "acceso" del hombre a una Realidad trascendente que le ofrece la "divinización" con la felicidad eterna. Dios se revela en todo su misterio por amor. La propuesta más fundamental de la fe cristiana es que "Dios es amor", "sólo el Amor es digno de fe y sólo la fe digna de amor". Es el Amor mismo el que se nos manifiesta. Este es el misterio de Dios…" (Camarero Benito, 1997:60/1)

José, el carpintero, fue uno de los hombres más injustamente tratados por la historia cristiana. En las primitivas representaciones, aparecía como un hombre joven, fuerte y sin barba, pero como consecuencia del inicio del culto a María, instaurado por el Concilio de Efeso (343) por Cirilo de Alejandría, la figura del carpintero fue postergada y relegada al papel de encargado de aprovisionar de alimento a la familia. Junto a este proceso también se lo hizo envejecer hasta la senectud, de forma que, siendo ya nulo su vigor no fuese obstáculo ni sombra de sospecha que impidiese proclamar la virginidad perpetua de María.

Surge un simbolismo muy arraigado: la imagen de María, el niño Jesús y José representa a la Sagrada Familia.

LOS PASTORES

En el relato de Lucas (2,8-14) se menciona la presencia de pastores en el portal de Belén, que fueron a adorar al niño recién nacido. Si bien existe la incongruencia de esta participación, por ser una época fría y lluviosa, también es cierto que existen contrariedades entre los relatos de Mateo y Lucas (puede deberse a que escribieron sus evangelios en tierras distintas), porque están recreadas de leyendas diferentes. "Mateo tiñó de orientalismo el nacimiento de Jesús, mientras que Lucas se adaptó a tradiciones míticas que eran más creíbles en la capital del Imperio." (Rodríguez, 1997:39)

La narración de Lucas es la que dio origen al Belén navideño que se recrea actualmente, y que tiene características similares a los nacimientos de Buda, Krisna y Confucio, que fueron desarrollados entre los pueblos agrarios, en la sagrada ceremonia de la siembra.

El relato de Lucas concuerda con los mitos de las culturas agrarias acerca de los nacimientos prodigiosos. "Tras muchos tanteos, la Iglesia, al situar la fiesta de la Navidad en el solsticio de invierno, creyó poder conectar las alegrías de esta gran solemnidad con las antiquísimas prácticas religiosas; remozando, con cada retorno del Sol y en una universal solidaridad, la alegría de los siglos pasados. Y es por eso por lo que, cuando los cristianos entonan el himno de la Navidad, nadie puede escucharlo sin sentir una profunda emoción. Parece como si los viejos gritos paganos resucitasen de los siglos pasados. Es la voz de nuestros hermanos, y también la de millares de nuestros antepasados que se levantarían de nuevo para unírseles a su coro cantado: ¡Navidad, Navidad, nos ha nacido un dios, el joven Sol sonríe en su cuna!" (Rodríguez, 1997:41)

Debido a que la Iglesia Católica se desarrolla en contextos urbanos, pero asentadas en culturas agrarias, acentuó la importancia de los pastores y mantuvo su participación litúrgica en el portal, acompañando la escena con un coro de ángeles y una señal luminosa en el cielo.

LOS REYES MAGOS

En cuanto a la figura de los Magos, existen distintas versiones. La Biblia menciona la visita de los Magos de Oriente (San Mateo, 2–2) sin hacer alusión a su número y la Iglesia del siglo I lo relaciona como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios.

La adoración de los Reyes Magos ha sido una de las más celebradas por la iconografía religiosa hasta el Siglo XVII; en el que muestra una importante evolución.

En un principio, tuvieron el carácter de magos y su vestimenta eran tocados con el gorro frigio de los sacerdotes–astrólogos del dios persa Mitra. Como la astrología estaba prohibida, la Iglesia consideró a sus figuras como de duda reputación.

Quinto Septimio Florencio Tertuliano (c. 160-220) fue el primero en hacer una afirmación oportuna: Nam et Magos reges habuit fore Oriens, esto es, "se ha sostenido que los magos eran reyes de Oriente", apoyándose en un versículo de los salmos (Sal 72,10), el cual se tomó como otra profecía más.

Gracias a Orígenes y Tertuliano, la cristiandad se encontró con tres reyes, que hacía referencia a los presentes otorgados al niño Jesús, y se los denominó "Reyes Magos". Luego se les cambió la vestimenta: en lugar del gorro frigio se les colocó coronas reales a la usanza latina.

Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltazar fueron incorporados a partir del Siglo XIII, mediante un poema aparecido en España, titulado El auto de los Reyes Magos. Este poema toma la denominación de "auto" por ser el primero en su género, anónimo y propio del teatro religioso primitivo del medioevo, aparecido en lengua romance. También, el Martirologio menciona a San Gaspar el primero de Enero, San Melchor el día seis y San Baltasar el once (Acta SS., I, 8, 323, 664). Los sirios tienen a Larvandad, Hormisdas, Gushnasaph, etc.; los armenios Kagba, Badadilma, etc. (Cf. Acta Sanctorum, May, I, 1780), entre otros.

En un principio, los Reyes Magos eran de raza blanca, pero a partir del Siglo XVI, en todas las representaciones se le adjudicó a Baltasar la raza negra. Las nuevas necesidades ecuménicas "llevaron a implantar un simbolismo inédito, identificando a los tres magos con los tres hijos de Noé –Sem, Cam y Jafet– que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres partes del mundo y las tres razas humanas que lo poblaban, según se creía en esos días. De este modo, Melchor, el anciano de cabello y barba canos, pasó a simbolizar a los herederos de Jafet, eso es los europeos y ofreció al Niño divino el noble oro; Gaspar, rubio y lampiño, representaría a los semitas de Asia y su don era el preciado incienso; Baltasar, negro y barbudo personificaría a los hijos de Cam, los africanos, participando en la adoración universal con su entrega de mirra." (Rodríguez, 1997:55)

Dentro del camino del "niño divino", la figura de los Magos, emisarios de Zoroastro, representa la encarnación de lo sagrado en cada hombre y el rol del Mago hace que se pueda cumplir con este camino en un "nivel consciente". Los Magos utilizaron en su advenimiento los poderes naturales representados en tres elementos, que simbolizan los estados por los cuales debe transitar el maestro Jesús a lo largo de su peregrinación como Salvador. El incienso simboliza la purificación de las almas y el poder de curación espiritual. La mirra, la iluminación que es el estado conectivo del creador y el maestro. El oro se lo encuentra asociado con la "imagen de la luz solar y a la inteligencia divina", es decir, con la Epifanía. Epifanía significa "manifestación", porque Dios se había revelado en la presencia de los "Magos".

También se ha identificado a los Reyes Magos como representantes de la Santísima Trinidad, para lo cual, sus obsequios representaban: "el oro provenía del Padre glorioso; la mirra –usada como ungüento funerario desde la Antigüedad y, por tanto, asociada con la muerte y resurrección–, del Hijo; y el incienso –elemento purificador esencial en todo ritual–, del Espíritu Santo." (Rodríguez, 1997:57)

Los astrólogos modernos, basándose en que la "Estrella de Belén" fuera la triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno, estando el sol pasando en Piscis, interpretan los presentes del siguiente modo: "oro por el Sol (reyes), incienso por Júpiter (religión, dios supremo) y mirra por Saturno (regente de la muerte), los tres planetas mayores del stellium característicos del niño, añadiendo que en astrología clásica, Jesús sería un tipo Piscis muy claro (se propagó el símbolo a comienzos del Cristianismo), pues el stellium está en el Signo". (Rodríguez, 1997:57)

Los Magos escucharon en sueños que no volviesen a Herodes y "volvieron a su país por otro camino" (Mt 2,12). Ese camino pudo haber sido por el Jordán, de tal manera que eludiese Jerusalén y Jericó; o un rodeo hacia el sur a través de Berseba, al este del camino principal (ahora la ruta de la Meca) en el territorio de Moab y allende el Mar Muerto. Se dice que después de su retorno a su patria los Magos fueron bautizados por Santo Tomás y trabajaron mucho para la propagación de la fe en Cristo. Los magos ya como Sinus Presbyteri Orientes, se dedicación a la evangelización hasta su muerte. Sus restos se localizaron en Saba y se ordenó su traslado a Costantinopla. Otra leyenda le atribuye que las reliquias de los Reyes Magos se encontraban en la Iglesia de San Eustorgio. En 1164, Federico Barbarroja saqueó Milán y el arzobispo Raynaud Dassel, de Colonia, robó las reliquias y fueron depositadas en un sarcófago de oro y plata, y en su honor, en el Siglo XIII, fue construida la Catedral dedicada a los "Tres Reyes de Colonia".

La historia posterior es narrada por un escritor ariano, no antes del siglo VI, cuya obra está impresa como Opus imperfectum in Mattheum, entre los escritos de San Juan Crisóstomo (P. G. LVI, 644). Este autor admite que lo ha descrito a partir del apócrifo Libro de Seth, y es claramente legendario.

MISA DE GALLO

La Misa de Gallo es considerada la de mayor importancia porque "tiene lugar justo antes del amanecer y esto se debe a que se atribuye al gallo el haber cacareado para anunciar su nacimiento". Sin embargo, la misa de medianoche es la más antigua costumbre y "obviamente le confiere su nombre, ya que la palabra ‘Christmas’ (Navidad) proviene del inglés antiguo (Cristes Maesse). Se celebra desde el siglo V… Tradicionalmente se celebraban tres misas: una a medianoche, otra al cantar el gallo y una tercera a plena luz del día". (Morris, 1993:64)

Las tres misas que señalan para esta fecha el Misal de Gelasio y el Gregoriano, y éstas con un martirologio especial y sublime, y con la dispensa, si fuera necesaria, de la abstinencia, todavía hoy son guardadas. Si bien Roma señala sólo tres Misas para la Navidad, Ildefonso, un Obispo español en el 845, alude a una triple Misa en Navidad: Pascua, Pentecostés, y la Transfiguración. Estas Misas, de medianoche, al alba, están místicamente relacionadas con la distribución judía y cristiana, o al triple "nacimiento" de Cristo: en la Eternidad, en el Tiempo, y en el Alma. Los colores litúrgicos variaban: negro, blanco, rojo; y el Gloria era sólo entonado al principio de la primera Misa de ese día.

LOS VILLANCICOS

Los villancicos son cantos heredados de antiguas costumbres paganas que representaban "los placeres de la carne", más que a la noche santa. Se cantaban danzando en una ronda. En un principio, estuvieron prohibidos y los trovadores ambulaban de pueblo en pueblo y los cantaban, porque la gente común amaba esas canciones.

Los primeros villancicos que se conocen fueron compuestos por los evangelizadores en el siglo V, con la finalidad de llevar la Buena Nueva a los aldeanos y campesinos que no sabían leer. Sus letras, escritas en lenguaje popular, se referían al misterio de la encarnación y estaban inspirados en la Liturgia de la Navidad, compuestos con un tono sensible e ingenioso de los sentimientos de la Virgen María y de los pastores ante el Nacimiento de Cristo. En el siglo XIII, se extienden por todo el mundo junto con los nacimientos de San Francisco de Asís.

El famoso Stabat Mater Speciosa es atribuido a Jacopone Todi (1230–1306); Adeste Fideles data del siglo XVII. Pero, éstos aires populares, e incluso palabras, deben de haber existido desde mucho tiempo antes de que fueran puesto por escrito.

Noche de Paz es uno de los más famosos. Fue creado por el padre José Mohr, en un pueblito de Hallin de los Alpes Austríacos, el 24 de diciembre de 1818. Esa misma noche, el padre Mohr estaba organizando su sermón para la Misa de Gallo, y al leer un pasaje del Evangelio de San Lucas, escribe las primeras estrofas. A las pocas horas, concluye con su letra. Francisco Javier Guber se ofrece gustoso para componer su partitura original. Se ejecutó con el acompañamiento de guitarras. Años más tarde se lo interpretó con el coro de niños de la Capilla; en 1832, en la Catedral de San Petesburgo y luego se lo difundió por todo el mundo.

"Hoy los villancicos han quedado desligados de los bailes y de las licenciosas representaciones de antaño y se han convertido en algo tan respetable que la mayoría de las catedrales e iglesias organizan conciertos y villancicos, permitiendo así el retorno de una antigua tradición que en un tiempo fue condenada como obra del demonio". (Morris, 1993:136)
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¿Que fue de la Navidad en Cuba?


La Navidad en Cuba.
Por: Maritza Beato.

Las tradiciones Navideñas eran parte del patrimonio religioso y cultural de nuestro pueblo, y estaban arraigadas en su memoria histórica. Era la temporada festiva más esperada por los cubanos de la época republicana. Por su aceptación casi universal, la Navidad es la única celebración que impone normas idénticas a gentes de diversas culturas, idiomas y razas.

A pesar de la influencia norteamericana, la Navidad en Cuba se celebraba a la española, por la influencia de nuestros antepasados: con Nochebuena y los Tres Reyes Magos. Eran días mágicos de planeamiento; de compras de víveres y regalos para disfrutarlos con familiares y amigos; del envío de tarjetas postales; de la decoración festiva de nuestros hogares, tiendas, calles y ciudades, rebosantes de luces y colores.

La víspera del 25, la tradicional cena de Nochebuena era la gran ocasión de la temporada. La fiesta comenzaba desde la noche del 23, cuando las madres adobaban el lechón y ponían en remojo los frijoles negros. En la mañana del 24, muy temprano comenzaba el asado en el horno de tierra o en una caja china, sobre una camada de hojas de guayaba, casi siempre a cargo del padre y de los hijos varones. Y esa noche de noches, ¡que magnífica era la mesa que lográbamos preparar!

La cena con lechón, gallinas de Guinea, yuca con mojo, mucho ajo, fricasé de pollo, congrí, plátanos maduros, y ensalada de lechuga y tomate. Todo rociado con sidra o con vino tino, y complementado con una serie de exquisitos postres: cascos de guayaba con queso blanco; dátiles, nueces, avellanas, buñuelos, y los clásicos turrones de yema, de almendras, de Jijona o de Alicante. ¡Y qué momento más feliz el de la sobremesa, cuando disfrutábamos jovialmente de la compañía de nuestros familiares y amigos, camino a la Misa de Gallo!

El día 25, día de Navidad, la celebración era más bien religiosa, aunque se solía hacer un almuerzo con la "montería", o sobrantes de la noche anterior. Así, una vez más, nos hacíamos partícipes del ritual anual navideño tan universalmente conservado.

En la noche del 31, noche de San Silvestre, despedíamos al Año Viejo y acogíamos al Nuevo comiendo las 12 uvas al filo de la medianoche, entre el resplandor mágico de los fuegos artificiales y la bulla de pitos, matracas y serpentinas. Algunos hasta arrojábamos un cubo de agua supersticiosamente a la calle para despojarnos de los espíritus malignos.

Unos días después, en lugar de Santa Claus, el 6 de enero se celebraba el día de los Tres Reyes Magos, el más esperado por los párvulos. ¿Que niño cubano no anticipó en la víspera, trémulo de excitación, los regalos que le serían obsequiados a la mañana siguiente por los míticos Reyes? Era, sin duda, uno de los días más felices de nuestra infancia.

Desgraciadamente, después del derrumbe castrista de 1959, todo cambió. Las festividades navideñas fueron suspendidas desde los primeros años de la década de los 60's, y el carácter festivo del 25 de diciembre fue eliminado por decreto oficial del dictador a partir de diciembre de 1969, por considerarlo el régimen un estorbo a la principal actividad económica del país, cuando se obligó a la población a sumarse masivamente a la llamada Zafra de los 10 Millones, que resultó un espectacular fracaso.

Cancelada y celebrada clandestinamente por 28 años, la Navidad en Cuba no fue restaurada oficialmente hasta diciembre de 1997, poco antes de la histórica visita del Papa Juan Pablo II a la isla, cuando el tirano Castro, tratando de mejorar su deteriorada imagen ante los ojos del mundo, por medio de otro decreto declaró al 25 de diciembre como día feriado no laborable de carácter permanente.

Pero aunque en los últimos 9 años la Navidad ha sido reconocida por el poder político, la actualidad nacional dista mucho de propiciar un ambiente festivo. El énfasis propagandístico es en el fin de año y en un aniversario más del triunfo de a revolución y no en la fiesta religiosa. La celebración acentúa la extrema desigualdad social establecida con la dolarización de la economía. La escasez de víveres, los apagones, la crisis económica y la indiferencia de los más jóvenes, que conocen la celebración sólo por referencia de padres o abuelos, hacen que la Navidad nunca será igual que antes, y nuestra nostalgia de ella, irrepetible.

Más que una autorización a disfrutar de días de asueto, la Navidad es un estado de ánimo y de fe que sólo se goza en las sociedades libres.

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LOURDES
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