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| "UN CUBANO BUSCANDO EL AMOR EN ESPAÑA"; RELATO. SALUDOS. GRACIAS. | |
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| Tweet Topic Started: Wednesday Apr 5 2006, 05:13 AM (300 Views) | |
| SEPULTURERO | Wednesday Apr 5 2006, 05:13 AM Post #1 |
Puntillazo
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"UN CUBANO BUSCANDO EL AMOR EN ESPAÑA" Laureano llegó a España hace cinco años. Con cincuenta recién cumplidos. Es un tipo bajito, flaco, calvo y miope. La naturaleza o Dios, no sé, fueron muy poco espléndidos con él. Durante veinte años lo único que hizo en Cuba fue rellenar papeles en una oficina, casi a oscuras. Era auxiliar de contabilidad. Nunca se casó. Ni se le conoció ninguna concubina. Creo que en Cuba tuvo sexo solamente una vez con una de sus primas, y que no andaba muy bien de la cabeza. Fue algo oscuro y tumultuoso que su familia siempre ocultó. Un hombre gris y sin trascendencia. Inmediatamente que llegó aquí se puso en contacto conmigo. Le conocía del barrio y de compartir algunas partidas de dominó en el portal de la bodega de la esquina. Los sábados y los domingos matábamos el tiempo de cualquier manera. Yo no tenía que ir a mi consultorio, ni él a su lóbrega oficinita. De cierta forma éramos amigos. Me hacía muchas confidencias, y también preguntas. Quería saberlo todo acerca del sexo y las mujeres. No tenía familiares cercanos, sólo unos primos que vivían en un pueblo, muy lejos de la Ciudad de La Habana. Yo llegué a España en el mes de junio del 2000, él tres meses después. Alquiló un pisito en el centro de Santa Cruz de Tenerife. Cerca de la Plaza de la Paz. Un buen lugar. Céntrico y de fácil acceso. Al principio seguíamos conversando mucho, y de vez en cuando echábamos en mi casa, o en la suya, algunas partidas de dominó. Recordando los viejos tiempos. Pero tenía una idea fija, una obsesión: “Templarse (follarse) una buena española” Ya que con las cubanas no había tenido éxito, pues venía con las claras intenciones de quitarse la picazón con las hembras ibéricas. Yo lo vi todo muy difícil desde el primer momento, pero no quise desanimarlo. Pero luego pensé, con el transcurrir de los días, que a lo mejor un medio tiempo se fijaba en el hombre, ¿por qué no? Nunca faltará un roto para un descosido. Consiguió un trabajo de camarero y se dispuso a cazar a su presa. Nada. Un fracaso tras otro hicieron mella en su estado de ánimo, ya de por sí precario, hasta abocarlo a una fuerte depresión. Le instauré un tratamiento antidepresivo, pero a los seis meses andaba igual. Cabizbajo, taciturno, huraño, en fin, jodido completamente. La solución era que encontrase una mujer y que descargase toda su “carga biológica” en ella. Ese semen, seguramente rancio, que albergaban sus vesículas seminales. Como temía tanto contraer una enfermedad venérea, ni pensar en que se desahogara con una “chica de la calle”. Muchas veces pensé que la solución andaba por ahí, pero él quería algo más que sexo. Deseaba amor. Que lo amaran. Lo comprendía. El tiempo irremediablemente pasaba. Mientras, coleccionaba revistas eróticas. En Cuba eso está prohibido, pero aquí no. Acá si quieres te subes al autobús leyendo una. Allá era una multa o la cárcel. Al menos era un paso de avance. El acto masturbatorio estaba garantizado en toda su magnitud. Nunca hablamos en profundidad de esos temas algo escabrosos e íntimos, pero estoy seguro que idolatraba a cada una de las modelos que le sonreían desde las impecables páginas a todo color. Un día no pudo aguantar más y me llamó al móvil. -José Luis, oye, tenemos que hablar compadre. No soporto más esta situación... A pesar que sabía de que me hablaba, indagué: -¿Qué situación, Laureano, de qué me hablas? -Coño viejo de mi problema... De lo que tú sabes...Las mujeres, las pajas, todo eso... Lo estaba poniendo en una posición difícil. No quería abusar. Brotó de mi la vena de benefactor. -Está bien. Ya sé. No digas más. ¿Qué puedo hacer por ti? Escuché su respiración entrecortada, aquello le estaba costando lo suyo. En el fondo era muy tímido. -Averíguame un buen sitio dónde pueda ir a desahogarme. -¿Y las venéreas?¿ Ya no les tienes miedo? -Compadre, me da lo mismo. Lo que quiero es ir a un lugar seguro y limpio, aunque sea caro. Tú eres médico y tienes muchos conocidos. Contáctame con un buen sitio. -Coño, pues averigua tú, compra el periódico, pregunta... No sé, haz algo. ¿Para eso me llamas? El tipo no cedía. Insistía. -Es que no es lo mismo. Mejor es ir a un sitio recomendado. Tenía que sacármelo de encima. Además, la vena benefactora seguía emanando de mis entrañas. -Bueno, está bien. Yo te llamo después, cuando termine la guardia. -¡Gracias, mi hermanito! Colgué sin decir adiós. Santa Cruz de Tenerife es una ciudad no muy grande, y si te pones a preguntar dónde es que hay un buen lugar para tener sexo la gente no va a pensar que lo averiguas para ayudar a un amigo. Con la única persona que tenía cierta confianza para indagar era el dueño del bar que estaba en la esquina del Centro de Salud donde trabajaba. Allí me fui a las siete de la tarde, luego de terminar una guardia de veinticuatro horas y unas horas extras de consulta a tope. Después de tomarme un par de cervezas para esperar que el local se vaciara un poco, llamé para un rincón a Antonio, el barman, y le expliqué lo que quería. -Pues mira, viniste a ver a la persona indicada. Hay un amigo mío que acaba de inaugurar un Club. Es algo diferente, ¿sabes? Está bien y es discreto, ubicado en un sitio apartado y creo que no es demasiado caro. -Me da lo mismo. Yo no voy a pagarlo. Es mi amigo que está desesperado. --Pues nada, la dirección es esta... Me anotó en una servilleta la dirección y el teléfono del lugar. Esa misma noche se la entregué a Laureano, en su casa. Pasaron muchos días y no me llamaba. Cada vez que yo lo hacía a su móvil me daba que estaba fuera de cobertura. ¿Dónde se habrá metido este tipo? Hasta que pasado un mes decidí pasarme por su casa. Pensaba encontrarme un hombre destruido, deprimido, descojonado. Pero no. Quien me abrió la puerta fue un tipo diferente. Era el mismo Laureano, pero vestido de traje, afeitado, perfumado, y que al parecer se disponía salir en ese momento. Sostenía contra el pecho un libro forrado en cuero color marrón. Pensé enseguida: “Coño el tipo se enamoró, seguro va para casa de la prometida. Menos mal que resolvió su problema” Me invitó a pasar y nos sentamos frente a frente, cada uno en una butaca, en la salita. Era un lugar acogedor. Bien iluminado, y ventilado. Serían como las doce del mediodía. -¿Qué, vas de paseo? -¿Pasear? No, voy a trabajar. -¿Así vestido, y con esa novela en la mano? -No es ninguna novela. Es la Biblia -¿Y para qué quieres una Biblia en tú trabajo? ¿Conseguiste trabajar de camarero en una iglesia? -Ya no soy de camarero. Ahora soy un siervo de Dios. -¿Siervo de quién? Explícate compadre porque yo tengo que irme y me estás mareando. Me puse de pie con intenciones de marcharme. Me tomó por el brazo derecho: -Siéntate. Cuando te lo explique me entenderás. Era otro Laureano. Estaba cambiado totalmente. En apariencia era el mismo, pero había más aplomo en sus gestos, y una sonrisa enigmática no se borraba de sus labios. Como si hubiera encontrado la piedra filosofal. -¿Te acuerdas de aquella noche, cuando me diste la dirección de aquél antro? - ¿Antro? Coño, cómo no me voy a acordar, si después de aquello no te he visto más y es por eso que estoy aquí. -Bueno, te contaré. Fui hasta aquél sitio y en la puerta había un tipo haciendo guardia. Ya sabes, el cuidador del bayú. Un tío grandísimo, un mastodonte. Me sacaba como cuarenta centímetros en altura... -¡Ah, no jodas Laureano, si era un mastodonte como tú dices, debe haberte sacado más de medio metro. No te pongas bravo mi socio, pero tú eres un enano. -¿Enano yo? ¿ Dices que soy un enano, eh? Yo mido uno cincuenta y siete. Creo que para ser enano hay que medir menos de uno veinte... Lo corté en seco. -¡Basta! Termina la historia. Tengo prisa. -Está bien. Bueno, como te decía, llegué allí y aquél grandote y fuertísimo me recibió con cara de pocos amigos. Me preguntó en un tono poco cordial qué deseaba. Le respondí que pasaba por allí y que me apetecía entrar para disfrutar de algo fuerte, algo sabroso. Tú sabes que en eso en Cuba es que te pongan una buena jeba en bandeja de plata. Pues parece que el tipo entendió al revés. Me envió con un ticket a la puerta número quince. Tuve que atravesar un largo pasillo medio en penumbras, con humos artificiales, luces de colores y todo eso. Casi al final estaba la puerta indicada. Me abrió una rubia tan grande y voluminosa como el tipo de la puerta. Estaba casi desnuda. Vestía un traje de cuero negro, pero mínimo. Dejaba ver unas tetas enormes y las nalgas por fuera del cuero, cachetes de carne, turgentes. Me invitó a pasar. Parecía extranjera porque pronunciaba muy mal el español. Seguro era alemana o inglesa. No sé, ni me interesa averiguarlo. La habitación estaba a media luz, y se podía oír una música parecida a un rock algo lento. Me invitó a sentarme en una banqueta que estaba en un rincón. Me sirvió un güisqui y me lo tomé en silencio porque la tipa hablaba muy poco. Además, casi no le entendía lo que decía. Cuando iba por la segunda copa, inesperadamente me agarró por el cuello de la camisa y pegó su boca a mi oído derecho, ahí comenzó el festival. Decía: “-Yo ser tú ama y tú ser mi esclavo, perro, arrodíllate, perro...” -Compadre, imagínate, ponte en mi lugar. Yo estaba entusiasmado con encontrar amor, cariño, alguien que me tratara con dulzura, y me encuentro aquél pedazo de hembra que me trataba de aquella manera. Para completar la cosa, descolgó un látigo de la pared y me ató con unas esposas a un tubo que estaba en el suelo y que atravesaba aquella habitación de paredes acolchadas, de lado a lado. Tuve que aguantar la risa. Pregunté: -¿Y no pudiste decirle que dejara aquello, e insinuarle al menos lo que buscabas? -Se lo dije, pero la tipa no me entendía. Me quitó la camisa de un tirón y solamente repetía aquello de que era mi ama y yo su esclava. Me dio una tunda de latigazos por la espalda que no quiero ni acordarme. Mira, mira, todavía tengo las marcas. Me enseñó la espalda flagelada. Un torso blanco y esquelético cruzado por débiles marcas, como surcos violáceos, algunos más profundos que otros, en proceso de cicatrización. -¿ Y cómo lograste quitártela de encima? -No pude, todo siguió su curso, la situación fluía para ella, parece que se cansó de flagelarme y cuando todo terminó por su propia voluntad, le pregunté por el costo de aquella paliza. ¡Eran ciento veinte euros! -¿¡Cuánto has dicho!? -Dije ciento veinte euros. No has oído mal. Le insinué que me parecía un precio excesivo, y más cuando había sido casi engañado. Y me respondió: “Pues salir bastante barato, si pedir especialidad de casa costar más caro” Le pregunté extrañado: “¿Cómo es eso de la especialidad de la casa? ¿Cuál es esa especialidad?” Me respondió: “Pues ves estos tacones altos, clientes volver crazy con ellos, y pedir meter por culo” Ya podrás imaginarte a la velocidad que salí de allí, cuando casi llegaba a la salida, de una habitación salían unos grititos muy débiles. Me asomé, porque la puerta estaba entornada, tenían a un viejo empotrado contra una pared y una morenaza le pisaba el cráneo de manera muy concentrada. No pude más, aquello era mucho para mí. Salí como bola por tronera. Ya en la calle tuve una iluminación. El sexo no era para mí. Dios me había sometido a una dura prueba. Y decidí comenzar a servirlo como él mismo me indicara. Caminé unas cuantas calles y hallé la respuesta. Unos Testigos de Jehová se me acercaron. Los oí, y me dije esto es lo tuyo Laureano. Y aquí me ves, vendo Biblias, propago la Voz del Señor y no me muero de hambre. ¿Quieres que te lea algún versículo? -No gracias, estoy apurado. Me voy. -Bueno, te lo pierdes. Me parece que ahora es feliz a su manera. ¿Será cierto eso de que los caminos que conducen a Dios están llenos de misterio? Santa Cruz de Tenerife, 16 de Mayo del 2004 |
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| político | Wednesday Apr 5 2006, 02:51 PM Post #2 |
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Puntillazo
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Acabaste Undertaker!!!!!!!!!!!!!!!!! politico |
| ¡¡¡¡¡ABAJO LA TIRANIA DE CASTRO!!!!! | |
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| DANTES | Wednesday Apr 5 2006, 04:49 PM Post #3 |
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Unregistered
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!JA!JA!JA!..!Buenisimo, Jose Luis!...Yo esperaba otro final...!JUA!...El tipo no adivinaba una...Al final la Biblia...!Coñooooo!..!Que aguante! Se tuvo que conformar con 'Manuela" y los Cinco Latinos!!
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| Amigotwo | Wednesday Apr 5 2006, 06:20 PM Post #4 |
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Unregistered
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Coño J\ose Luis tiras unos finales totalmente inesperados al principio pense que el Mastodonte vendria despues.
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| frosty | Wednesday Apr 5 2006, 08:25 PM Post #5 |
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Unregistered
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Eso es lo que se llama un final inesperado.
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| Palita | Sunday Apr 9 2006, 10:47 AM Post #6 |
Puntillazo
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Saludos. |
![]() ------------------------------------------ Gracias Cisne
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